España tumba a Australia y sueña con las medallas (66-89)
España completó un magnífico partido para doblegar a un equipo aussie lastrado por las bajas. Este sábado, la Selección se medirá al ogro de la competición, Estados Unidos, por un puesto en la final.
La selección española volverá a jugar unas semifinales de la Copa del Mundo ocho años después tras derrotar a Australia (66-89). El equipo exhibió un juego exquisito desde el principio y le bastó con un primer cuarto excelso en anotación para decantar el partido a su favor.
Cierto es que Stephanie Reid respondió a España en los primeros minutos, pero con los cambios la igualdad se deshizo y, con un parcial de 0-16, España puso el encuentro de su lado (15-31). El viento soplaba a favor gracias a la espectacular excelencia ofensiva que lució el equipo durante la primera parte. Anotó ocho de sus 11 primeros triples y, de las 31 canastas que el equipo anotó, 26 llegaron tras asistencia de una compañera.
Sería injusto hablar solo del buen hacer en ataque, pues la defensa española también demostró que está en la élite mundial y provocó 23 pérdidas en una Australia a la que, por momentos, solo le quedó el orgullo.
Escaso argumento cuando la diferencia entre los dos equipos era tan abrumadora que, incluso el cambio de paradigma de la segunda parte, no cambió el rumbo del encuentro. De la fluidez ofensiva, se pasó a que las canastas costaran en llegar, pero ya poco importaba. El trabajo se había hecho antes y España tuvo una segunda parte donde supo gestionar la ventaja y los esfuerzos.
Con la moral alta, pero el físico erosionado por mor del sobresfuerzo realizado el día anterior y las bajas de Alanna Smith, Ezi Magbegor y Jade Melbourne, la puesta en escena de Australia fue la que se esperaba. Un equipo que se había clasificado para siete de las últimas ocho semifinales de Copa del Mundo seguro que iba a presentar batalla. Así lo demostraron los dos triples iniciales de Stephanie Reid, el primero desafiando a la zona con la que Miguel Méndez sorprendió en la defensa inicial.
El ajuste no surtió el efecto deseado, pero la otra novedad táctica sí. Megan Gustafson se coló en el quinteto inicial y el ajuste le sentó de maravilla, convirtiéndose en la mejor escudera de una Iyana Martín que comenzó a marcar las primeras diferencias en favor de las españolas.
Si el inicio de partido estuvo marcado por el duelo anotador entre Reid y Martín, los primeros cambios comenzaron a dibujar un escenario aún mejor para España gracias a un parcial de 0-16. Del empate a 15 se pasó a un 15-31 gracias a seis puntos de Alicia Flórez y otros tantos de una Alba Torrens certera desde el triple.
El primer cuarto había sido el deseado, pero quizá el momento de excelencia llegó muy pronto… o eso quiso advertir Australia en el inicio del segundo cuarto. Su mejoría anotadora redujo la ventaja por debajo de la decena de puntos y obligó a Miguel Méndez a parar el mal momento con un tiempo muerto.
Dicho y hecho. Entre las palabras de Méndez y el liderazgo ofensivo de Flórez (la mejor del partido con 10 puntos, cinco rebotes y cuatro asistencias), el equipo trasladó las dudas al banquillo rival y Sandy Brondello tuvo que parar el encuentro tras encajar un parcial de 3-10 con el que España volvió a irse 15 puntos arriba.
Para su desgracia, la pausa no surtió el mismo efecto y la arenga de Brondello no consiguió frenar la sangría de pérdidas (12 en la primera parte, que España castigó con 18 puntos) ni un juego preciosista que España siguió exhibiendo en ataque. El equipo había encontrado de primeras el acierto exterior y, a partir de ahí, hiló multitud de pases (repartió 15 asistencias en la primera parte para un total de 26) con los que fue desarbolando la defensa aussie y el ánimo de sus jugadoras.
El paso por los vestuarios sesgó la alegría anotadora del equipo, pero como a Australia tampoco las energías le daban para mucho, el intercambio de errores no le iba nada mal a una España que mantenía la ventaja por encima de los 20 puntos (41-64) con una Gustafson dominando la pintura (16 puntos).
Australia lo intentó de todas las maneras, pero la merma de efectivos y la efectividad de su oponente comenzaron a sacarle mentalmente del partido. España tenía tiempo incluso de seguir implementando su defensa zonal, para esta vez sí, sacar provecho del cansancio rival y acrecentar la sequía anotadora de Australia. Las oceánicas seguían perdiendo balones y cerraron el tercer cuarto sin margen para el error si quería obrar el milagro.
En todo caso y por muy escasas fueran las probabilidades de que este se produjese, no quiso irse del torneo antes de tiempo y Chloe Bibby lideró una resistencia australiana que llegó a bajar la diferencia hasta los 13 puntos de diferencia (63-76). Si un equipo en este campeonato sabía (por la haberla casi sufrido) de remontadas era Australia. Su pundonor le hizo no bajar los brazos en ningún momento, pero delante tenía un equipo cuyo baloncesto no responde a la edad de la mayoría de sus jugadoras y que impidió que el susto fuera a más. España tenía una cita con Estados Unidos y el sueño de las semifinales, y nada iba a impedir que lo hiciera realidad.