Obradovic: "Solo un tonto no cambia nunca"
El laureado técnico del Panathinaikos explica su filosofía, se confiesa un auténtico adicto al baloncesto y no esconde sus anécdotas en una entrevista con La Vanguardia
**Redacción, 1 Ago. 2011.-**En mi primer año con el Partizan, después de una derrota, no salía en casa, porque pensé que todo el mundo se fijaba en mí. Pero con años y experiencia se aprende todo. Las palabras de Zeljko Obradovic, franco y genial en la entrevista concedida a La Vanguardia, descubren la persona que existe detrás del entrenador más laureado de Europa, aquel que reconoce no haber aprendido griego tras 12 años en ese país por una decisión premeditada: En Atenas salen 14 diarios deportivos y si supiera lo que publican probablemente me volvería loco. Así me siento protegido; lo que sale en la prensa no me afecta para nada.
Obradovic considera que el momento clave de su carrera fue la llegada a Cacak de Asa Nikolic después del Mundial ganado por Yugoslavia con él en el 78. Pensaba irme pero decidí quedarme. Era un genio que iba por delante de su tiempo. Una de las cosas más importantes que me enseñó es que los entrenadores pueden aprender de sus jugadores. También es importante adaptarse a un nuevo club. Cuando fiché por el Joventut enseguida vi que no podía hacer las mismas cosas que en el Partizan. Solo un tonto no cambia nunca, confiesa el técnico que ya de jugador apuntaba tras cada entrenamiento qué había realizado, intentando entender el porqué de cada acción en frío.
Loco por el baloncesto, en la entrevista cuenta que no puede pasarse dos días sin buscarse a alguien con el que hablar de baloncesto o mirando vídoes de este deporte. He tenido la suerte de hacer en la vida lo que más me gusta. Tras ganar la final four en Barcelona di dos días libres a los jugadores, pero estaba esperando la vuelta al trabajo como un loco.
Obradovic considera que la clave está en tener fe y evitar la euforia cuando se gana y el catastrofismo cuando se pierde. Además, en su filosofía hay sitio para estrellas, sí, pero siempre que estas respondan en momentos decisivos y pongan su capacidad de liderazgo al servicio del equipo. Ninguna estrella en mis equipos ha tenido ni pedido algún privilegio.
Por último, el serbio no mira al futuro y se centra en su proyecto con el Panathinaikos: Nunca he hablado con otro club mientras estaba bajo contrato. Como tengo compromiso con el Panathinaikos, no voy a hablar con nadie. En esta profesión no es fácil planificar el futuro. Cuando fiché por el Joventut pensaba que me quedaría allí mucho tiempo, pero me fui tras un año. En Atenas ha ocurrido al revés. Pensaba que me quedaría un breve periodo, pero llevo ya doce años y sigo disfrutando en el club y en la ciudad. Y con los aficionados.
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