MoraBanc Andorra moviliza a más de 840 jóvenes para abordar el acoso y el ciberacoso
La jornada “Defensem el respecte”, enmarcada en el Día Mundial contra el Acoso Escolar, pone el foco en la detección, la comunicación y el papel clave de los observadores
Un apagón de luces en el Pabellón Toni Martí ha marcado el inicio de la jornada “Defensem el respecte”, con un mensaje claro: algo importante estaba a punto de empezar. Y así fue. Más de 840 alumnos de 6º de primaria y de 1º y 2º de secundaria de los distintos sistemas educativos del país han participado este jueves en una iniciativa del BC MoraBanc Andorra enmarcada en el Día Mundial contra el Acoso Escolar, que se celebra el 2 de mayo.
El acto ha arrancado con la proyección de un vídeo de bienvenida protagonizado por jugadores y el entrenador del primer equipo, seguido de la actuación del Cor Rock de Encamp, en una sesión que ha combinado testimonio, análisis profesional y herramientas prácticas para afrontar el acoso y el ciberacoso entre los jóvenes.
La jornada ha contado con las intervenciones del educador social Brian Giner; la psicóloga infanto juvenil del SAAS, Bibiana Sans; el Agent Major del Grup de Delictes Tecnològics de la Policia d’Andorra, Ferran Jordan; y el director de baloncesto formativo del BC MoraBanc Andorra, David Eudal, ante la presencia del presidente del club, Gorka Aixàs, y de varias autoridades institucionales.
Uno de los ejes centrales ha sido la importancia de detectar y comunicar estas situaciones. El educador social Brian Giner, que sufrió acoso durante doce años, ha explicado que durante mucho tiempo normalizó lo que le ocurría y no lo comunicó: "Pensaba que era algo normal y no tenía ningún espacio seguro donde explicarlo".

© MoraBanc Andorra
Giner ha puesto especial énfasis en el papel de los observadores, a menudo presentes pero inactivos: "Lo que más daña no es sólo el insulto o el golpe, sino que quien lo ve no haga nada. Muchas veces se piensa que es una broma, pero no lo es". En este sentido, alertó de la normalización de conductas como el insulto o la agresión, que dificultan que los jóvenes identifiquen los límites, y insistió en la necesidad de hablar y pedir ayuda para evitar el aislamiento.
Desde la vertiente psicológica, la psicóloga infanto juvenil del SAAS, Bibiana Sans, ha explicado que el acoso se puede detectar a través de cambios conductuales evidentes, como la bajada del rendimiento académico, la pérdida de autoestima o el rechazo a ir a la escuela o utilizar el móvil. Según apuntó, si no se actúa, estas situaciones pueden derivar en problemas de salud mental graves, como depresiones o intentos de autolisis, y remarcó la importancia de comunicarlo para activar ayuda profesional.
Sans ha insistido en que el proceso de recuperación pasa necesariamente por romper el silencio y pedir ayuda: contárselo a una persona de confianza, ya sean los padres, amigos o profesores, es el primer paso para iniciar el proceso y poner freno a la situación.
En este contexto, también se han puesto en valor herramientas como B-Resol, una plataforma digital que permite a los alumnos comunicar de forma anónima situaciones de acoso o malestar en el centro educativo, facilitando una detección precoz y una intervención rápida por parte de los equipos educativos.
La jornada ha abordado también cómo el acoso traspasa el entorno escolar y se mantiene a través de las redes sociales, donde toma una dimensión más psicológica y persistente. En este sentido, el Agent Major del Grup de Delictes Tecnològics de la Policia d’Andorra, Ferran Jordan, ha recordado que el ciberacoso se construye a partir de acciones reiteradas en el tiempo: "Puede ser un mensaje, una amenaza o la manipulación de una imagen. Hay muchas formas de atacar a una persona".
Jordan ha insistido en la responsabilidad asociada a estos comportamientos: "No debemos normalizar el insulto o la amenaza en las redes. El comportamiento en un entorno digital debe ser el mismo que en cualquier espacio presencial", recordando que a partir de los 12 años los menores ya pueden responder penalmente por sus actos, de acuerdo con la legislación específica de menores.
El acto ha incorporado también la mirada educativa del deporte. El director de baloncesto formativo del BC MoraBanc Andorra, David Eudal, ha subrayado que el deporte es una herramienta clave en la transmisión de valores: "El respeto, la constancia, el autocontrol o la gestión de la frustración se aprenden dentro de la pista, pero son aprendizajes que van más allá y que te acompañan después en la vida".

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Eudal ha remarcado que estos valores se construyen en el día a día, a través de gestos cotidianos y de la relación con los demás, y ha defendido que "si nos respetamos, el mundo seguro que será algo mejor". Preguntado por el impacto de las pantallas, ha defendido la necesidad de combinarlas con la actividad deportiva y hacer un uso responsable, reivindicando el deporte como espacio de relación: "Las conexiones que se crean en la pista, incluso con rivales, son únicas y te pueden acompañar toda la vida".
Una vez finalizado el evento, la responsable de Responsabilidad Social Corporativa del club, Natàlia De Felipe, ha destacado la voluntad del BC MoraBanc Andorra de impulsar este tipo de acciones y ha agradecido, sobre todo, la implicación de los centros educativos participantes, así como la colaboración de las entidades y profesionales que han hecho posible la jornada, como son el Gobierno de Andorra, Andorra y Andorra.
De Felipe ha subrayado el papel del club como agente activo dentro de la sociedad: "Como club deportivo tenemos la responsabilidad de levantar la voz y aprovechar nuestro altavoz para generar espacios de reflexión y concienciación entre los jóvenes".
En esta línea, ha explicado que la iniciativa se ha trabajado desde hace meses dentro del proyecto social del club y ha avanzado la voluntad de darle continuidad: "Si acciones como esta funcionan y tienen impacto, deben repetirse".
El acto se ha cerrado con una fotografía de familia y una actuación de la batucada de la Escuela Andorrana de Santa Coloma, que ha levantado al público y ha puesto el punto final a una jornada marcada por la reflexión y la concienciación.
Con más de 840 jóvenes presentes, el mensaje ha sido claro: ninguna situación de acoso debe vivirse en silencio. Hablar, escuchar y actuar a tiempo puede cambiarlo todo.
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