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Los 400 de Javier Beirán

El libro que comenzó a escribirse hace 16 años, hoy cuenta 400 historias. Algunas de alegría, otras de decepción, pero siempre con el estilo inconfundible Javier Beirán.

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Cuando el 1 de octubre de 2006 una joven promesa de noble linaje baloncestístico debutó frente al Caja San Fernando se podía intuir una longeva carrera, pero hoy, 16 años y 399 partidos después, Javier Beirán es por méritos propios un histórico de la Liga Endesa… y eso es mucho.

Su debut fue rápido (apenas un minuto) y su hoja estadística no reflejo alteración numérica. Nada que no sea lógico y previsible cuando apenas se tienen 19 años. Ese día se alzaba el telón del curso, pero él entraría realmente en escena un año después cuando comenzó a jugar partidos de manera habitual con Estudiantes. Por el camino, muchos kilómetros rodados en entrenamientos y una libreta de apuntes que comenzaba a llenarse de buenos consejos para un alumno aplicado.

Los tres siguientes años fueron la puesta en práctica de todo el aprendizaje acumulado por un chico que también destacaba con la generación del 87 (junto a Sergio Llull o Pau Ribas) en los veranos de la selección (fue subcampeón de Europa U20). Su virtuosismo fue aderezado con dosis de genio y fuerza para aplicarse en defensa, sobre todo en el rebote porque sabía que el talento siempre había estado de su parte.

Como todo joven, fue desde atrás donde comenzó a ganarse minutos para tener oportunidades, pero estas en Estudiantes cotizaban al alza y él quería más. Tras el despegue estudiantil, su carrera necesitaba un nuevo impulso y zarpó a sus auténticas islas afortunadas. Primero en Gran Canaria y luego en Iberostar Tenerife, Javi pasó a ser Don Javier.

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El talentoso alero se consagró de la mano de Pedro Martínez como uno de los mejores y más completos jugadores nacionales de la Liga Endesa. Derrochaba energía, implicación y esa extraña sensación de tener todo bajo control y rara vez errar en la decisión sobre el parqué.

Las lecciones del pasado le hicieron ser el segundo máximo reboteador del equipo (5,1) y la fuerza del momento le convirtió en el tercer más valorado y cuarto con más minutos del equipo en su primera temporada vestido de amarillo. Con 23 años comenzó su etapa de esplendor, donde los números crecieron a la par que los elogios a un jugador multitarea y difícil de encasillar para el adversario.

LA TRAYECTORIA EN LIGA ENDESA DE JAVI BEIRÁN

EQUIPO TEMPORADAS PARTIDOS
Estudiantes 4 49
Gran Canaria 6 204
Lenovo Tenerife 5 144
Carplus Fuenlabrada 1 2

En verano de 2014 tocó reinventarse y saltó de isla a isla para hacer crecer el proyecto de Iberostar Tenerife. Fue la etapa de la madurez, pero también la del llanto y la alegría. Consagrado en la élite nacional, el baloncesto de fuerte defensa y pase extra del conjunto aurinegro encajó a las mil maravillas dentro de su perfil esforzado y generoso. Volvieron a crecer sus minutos, puntos, rebotes y asistencias durante sus dos primeras temporadas… pero al tercer año llegó la dura lesión.

En su momento más dulce, donde lideraba al equipo en un fulgurante inicio de temporada (nueve triunfos y solo tres derrotas) una acción final en su duelo frente al UCAM Murcia le provocó una rotura parcial del ligamento cruzado. Una mano en la rodilla, la otra en el rostro. Fue la imagen de la desolación para un jugador que no escatimaba energías sobre una pista de baloncesto. No compensó las noches de dolor y la espera hasta volver a jugar, pero aquel año Iberostar Tenerife obtenía su primera Basketball Champions League. Un abrazo a un alma todavía rehabilitación.

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Superada la lesión, Beirán volvió donde lo había dejado y completó una fantástica temporada 2018-19 donde fue incluido en el segundo quinteto de la Liga Endesa y se ganó un lugar dentro de la selección española que en verano se proclamó por segunda vez campeona del mundo. Éxito inesperado, recompensa merecida para un jugador entregado a las labores de intendencia y siempre al servicio del club.

Quizá por ello comenzó a desandar el camino y la temporada siguiente volvió al Gran Canaria. Allí disputó dos cursos más y en 2021 regreso a casa. Maldita dulzura que canta Vetusta Morla, uno de sus grupos favoritos. Se dejó guiar por su corazón para alejarse del primer plano deportivo para devolver a su Estudiantes a la Liga Endesa. Desafortunadamente, si su salida años antes tuvo cierto regusto amargo por la falta de oportunidades, esta vez tampoco tuvo el final esperado y, pese acariciar el ascenso directo durante un tramo de la competición, el proyecto del Bàsquet Girona aguó sus esperanzas en el Playoff de ascenso.

Pero la historia no termina hasta que el narrador deja de hablar y Javier Beirán todavía tiene historias que contar y voz para hacerlo. La de este año la hace cerca de casa, en Fuenlabrada. Otra vez como líder sereno, pegamento en el vestuario y navaja multiusos que gana partidos desde la defensa o la sedosa calidad que preserva… justo, 400 partidos después.