Xabier Jon Davalillo, pregonero en la Semana Santa bilbaína
El presidente del Lagun Aro Bilbao Basket, Xabier Jon Davalillo, ha leído esta tarde en la Parroquia de San Vicente Mártir (Jardines de Albia. Bilbao) el pregón que daba comienzo a la Semana Santa bilbaína 2007. A continuación, ofrecemos el texto leído por el dirigente del club rojillo
Excelentísimo y Reverendísimo Sr. Obispo de Bilbao, D. Ricardo Mª Blázquez, Sr. Presidente de la Hermandad de Cofradías, señoras, señores cofrades, amigos de la Semana Santa de Bilbao, bienvenidos y gracias por su asistencia. Resulta obligado por mi parte comenzar agradeciendo a la Hermandad de Cofradías de la Villa de Bilbao el inesperado y seguramente inmerecido honor de pregonar nuestra Semana Santa, en la víspera del inicio de sus desfiles procesionales del año 2007.
Han sido muchos y de muy variada procedencia, los pregoneros que me han precedido en este cometido, pero muy pocos, o ninguno. han llegado hasta aquí desde el deporte, como es mi caso.
Quizá el periodista deportivo José María García fuera el único pregonero de la Semana Santa bilbaína que enfocara su discurso desde una perspectiva deportiva; no lo sé, pero sí les adelanto que el deporte es la fuente de inspiración de esta reflexión, modesta y sencilla a la vez, previa a la Semana Santa 2007 que pretendo compartir esta noche con ustedes.
Porque fíjense, fue el deporte el que me acercó a la Semana Santa y muy lejos de Bilbao, mi ciudad de nacimiento, ¡qué curioso!
Nueve son las cofradías existentes en la Semana Santa bilbaína, y varias tuvieron o tienen sede en significados colegios de nuestra Villa, como Jesuitas, o antes Santiago Apóstol y Escolapios.
Pero yo nunca tuve la ocasión de conocer nuestras procesiones, sus cofradías y cofrades, sus imponentes e históricos Pasos, ni de vivir esa espiritualidad que, dicen, siempre ha impregnado a Bilbao su Semana Santa. Y eso que fui formado en el colegio de los Hermanos Maristas, donde al menos durante mi época estudiantil no hubo cofradía, pese a estar enclavado en el corazón de Bilbao, muy cerca de los principales y más antiguos templos religiosos y de las sedes de varias cofradías. Ni por esas pude conocer mi Semana Santa en mi juventud.
Sin embargo, sí participé de otro movimiento con muchas similitudes al de la Semana Santa, como es el baloncesto. Baloncesto, esa palabra últimamente muy de moda, que hoy es protagonista en Bilbao, en diferentes foros. Este es mi deporte, ésta ha sido y es mi vida. Pues muy pronto tuve la suerte de crecer como jugador, lo que me dio la opción de llegar a ser profesional, de vivir este deporte hasta el final, con toda su intensidad.
Y fue por medio del baloncesto como, sin saberlo en un principio, llegué a la Semana Santa.
Quizá ustedes se pregunten cómo pudo ser. La explicación es bien sencilla: el baloncesto es toda una escuela de valores, una forma de educar a los más jóvenes, de vivir la vida en fraternidad junto a los demás. Baloncesto significa muchas cosas. Principalmente compromiso, comenzando por uno mismo, para continuar con sus compañeros, con su familia, sus amigos, sus educadores y maestros. Significa respeto por el compañero, el adversario, el aficionado seguidor, los entrenadores. Significa muchas cosas más, como solidaridad con los demás integrantes del equipo, con los proyectos de un club, de tu deporte, o entrega total en la persecución de unos objetivos. El baloncesto también significa sacrificio por el prójimo, el compañero de equipo. Éstos que he citado son algunos de los valores en los que te educa el baloncesto.
¿Verdad que hay muchas coincidencias con el espíritu cristiano que viven las Cofradías de todas partes, y que se percibe claramente en la Semana Santa?
Y así, gracias al baloncesto, a sus equipos, muy parecidos en su esencia a las cofradías penitenciales, -permítanme el atrevimiento-, fue como tuve la ocasión de acercarme, lejos de Bilbao, a la Semana Santa. Primero, al ritmo de los tambores y cornetas de Murcia capital, donde pude maravillarme varios años con la excelencia de Salzillo y contemplar sus innumerables obras; así como la especial sensación que produce el fervor con el que se vive allí cada procesión, el lento caminar de los pasos, de los cofrades, cada toque de corneta o cada redoble de tambor.
Y el silencio, ese silencio que estalla en cada lugar de la Semana Santa en todas las ciudades y en los pueblos.
En Murcia, en Granada, -donde también jugué y viví-, y por cuyas angostas calles, llenas de vida durante el día, discurren las múltiples cofradías en sus Estaciones de Penitencia, con destino intermedio en la Catedral. ¡Cómo olvidar el olor a la cera quemada de los cirios que iluminan el trayecto de cada cofradía e impregnan el suelo!
Son muchos y muy buenos recuerdos. Recuerdos de una juventud en la que forjé mi futuro de una forma privilegiada, haciendo lo que más me gustaba: jugar al baloncesto. Y miren ustedes, fue el baloncesto el que me dio la oportunidad de experimentar una forma de vida, vivir unos valores, de acercarme a la Semana Santa que concentra muchos de ellos. Sólo así, conociendo otras expresiones semanasanteras, es posible apreciar lo que tenemos en casa, en Bilbao.
Solo así llegas a entender la magnitud de su verdadero significado, de esos bultos que discurren por las calles del corazón de Bilbao, que decía Unamuno, de esas nueve cofradías, sus más de tres mil cofrades, los kilómetros y kilómetros de desfiles procesionales que sacan a nuestras calles nuestro rico patrimonio imaginero, cada vez más numeroso e importante, desde un punto de vista artístico. Solo así entiendes el papel de las cofradías de Bilbao, su labor en la comunicación de la Pasión de Cristo, su espiritualidad, su sacrificio y solidaridad, su respeto y abnegación. Porque solo aprecias lo de casa cuando regresas de fuera, aunque en mi caso fuera para seguir disfrutando de mi forma de vida, el baloncesto.
Queridos amigos, queridos cofrades, querido público, que desde mañana veamos una Semana Santa mejor, que el tiempo ayude y que nos permita vivirla en toda su dimensión, con toda intensidad. Muchas gracias, ezkerrik asko.
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