Tariq Kirksay: Del bla, bla, bla... ¡a la acción!
"¿Por qué estás en el basket? ¿Por amor al juego? ¿Por tu familia? ¿Por un contrato? Por lo que sea, pero debes jugar por eso en la cancha", comenta Tariq como llave de la salvación. Repasa el discurso, tan profundo como diferente, de un Renacentista que quiere vestirse de héroe como estudiantil
Redacción, 17 Abr. 2012.- Había nervios, sí. Una derrota no entraba en los planes. Simplemente, podía ser el fin. Cansado de las promesas fáciles, de los buenos propósitos que se pierden en la pista, Kirksay fue mucho más allá, buceando en su corazón, en sus sentimientos, para que la motivación pesase más que cualquier rival. Esa charla era necesaria.
Antes del partido, los jugadores hablamos para intentar buscar cosas personales, sacar algo de nosotros y así poder jugar bien. Cada uno buscó lo suyo. Yo también. 37 minutos, 20 puntos, 6 rebotes, 3 robos, 2 tapones y 22 de valoración después, la fórmula había funcionado. Teníamos que recordar por qué estamos jugando al baloncesto. ¿Por qué estás exactamente en esto? ¿Por amor al juego? ¿Por tu familia? ¿Por un contrato mejor? Por lo que sea, yo no lo sé, pero debes jugar por eso en la cancha, es esencial.
¿Y tú, Tariq? Yo busqué algo dentro de mí, lucho por muchos objetivos aunque me los reserve. Sé para que estoy jugando y tengo mil cosas personales. Salí con esa idea en la cabeza y, voilà, salió un gran partido. Ahora espero que podamos seguir por ese mismo camino.
Tras su heroicidad frente al Gran Canaria, al que el Asefa Estudiantes derrotó por 61-52 en un dramático encuentro que da vida en la tabla a los de Trifón Poch. Vida. Cuatro letras y tanto significado. Aún en posición de descenso, penúltimo y a dos triunfos de su más inmediato rival aunque con un partido menos-, la salvación está aún muy cara, mas hay constantes vitales. Que no es poco. Cuando llegué vi a un equipo con la cabeza agachada, lejos del camino de juego necesario para remontar. Era y es un momento muy complicado para la mente, aunque cuando se está abajo, hay que poner fuego en el culo y luchar más
Enemigo de las frases milagrosas y de los titulares fáciles, Tariq repite una y otra vez que su única forma de hablar es la que descubrió el Gran Canaria 2014. Siempre desde la pista. Mejor eso que el bla bla bla, porque todo el mundo siempre tiene algo que decir. Tenemos que hacer esto, Tenemos que hacer lo otro bla, bla bla. Ahora con lo que tenemos que responder es con nuestras acciones, hablar con los resultados, ¿me entiendes?
Curiosa paradoja la del orador perfecto, cuyas palabras parecen tan brillantemente sinceras. Los sueños siempre se construyen mejor desde la realidad. Y ni siquiera esta los derrumba. El de Tariq, salvar al Asefa Estudiantes, no sufre cuando otros resultados les son adversos. Que gane quién sea de los de abajo, se dice a sí mismo, preocupado únicamente por el rendimiento de los suyos. A veces cuesta recobrar la moral cuando nuestros rivales ganan pero al final todo se reduce a tomar más fuerzas y empujar aún más. De nada sirve bajar la cabeza, sino trabajar más fuerte. Toca preguntarnos qué nos hace falta y si debemos hacer lo mismo o algo diferente y mayor. No podremos nunca controlar lo que hacen los otros equipos pero sí lo que hacemos nosotros.
Aquel 17 de abril
Suena el despertador. Hoy es 17 de abril. Lluvia de recuerdos para el alero estudiantil, que viaja en el tiempo para retroceder un año. El calendario marca 2011. Treviso mira. Sevilla anhela. Kirksay desea.
Aquel día, su Cajasol se jugaba el título de la Eurocup frente al Unics Kazan ruso en el mítico Pallaverde. Lo que el neoyorquino había repetido una y otra vez desde su llegada a Sevilla, podía hacerse realidad. El título y el pasaporte a la Euroliga, estaban a solo 40 minutos de distancia, aunque aquel día, el hoy baskonista Maciej Lampe se puso el disfraz de verdugo para llevarse el trofeo a tierras rusas. Ese 17 de abril, Tariq no lo pudo evitar. Lloró. Y aún estoy llorando, afirma mitad en broma, mitad en serio.
¿Un año ha pasado ya? Es un recuerdo bueno y malo a la vez, aunque ya no puedo cambiar nada del pasado, comenta, consciente de la realidad de este 2012, alejado de finales continentales y oportunidades vitales para lucirse. La gloria está en la permanencia. Sería infinita. Es que ahora estoy jugando otra final. Cada partido que juguemos nosotros hasta el final de campaña es una final y debemos pensar eso cada que vez salgamos a la pista. El pasado es bonito pero ya no cuenta.
El pasado verano, cambió la monumental Sevilla por la pequeña Montegranaro. De dos años que rozaron la perfección en palabras del jugador, a unos meses complicados, en los que tuvo que conformarse con 6,8 puntos y 5,7 rebotes de media en 15 partidos. Las sensaciones no fueron las mismas. El de Italia es un año complicado, muy difícil para mí. Cada día, desde que llegué, lo comparé todo con Sevilla, y eso fue un gran error, ya que en el Cajasol fui feliz y cuando dejé el equipo todo lo medía en relación a mi etapa allí. Ah, esto no es como en Sevilla, Ey, ¿por qué no tenemos esto? no lo sacaba de mi cabeza.
Tocaba borrón y cuenta nueva. El Asefa Estudiantes ayuda. Ahora ya sé que tengo que seguir, sin mirar atrás. Cometí un error pero no pasa nada. Es la vida, soy humano y ahora estoy aquí, en el Estu. Estoy contento y debo seguir como siempre en mi carrera.
El reto del Renacentista
Filón para los periodistas y fuente inagotable de titulares con gancho, Kirksay reconoció en su presentación, que ni él ni Deane eran Kobe Bryant y Dwane Wade. Bien que lo pareció el domingo, con tope de puntos en la Liga Endesa incluido y una actuación que contagió a sus compañeros. Ahora creen más.
Hace un par de años, a la hora de definir su juego, muchos fueron los que usaron a Carlos Jiménez como referente. Pasaron muchos años, sí, demasiados, pero el básquet recompensó esta temporada a los que querían ver a dos de los jugadores más comprometidos que la liga ha visto en la última década, compartiendo colores y equipo. El placer es mutuo. Jiménez es un tío genial, me encanta jugar con él y si podemos compartir 40 minutos en pista mejor, me alegraría mucho. Siempre estamos luchando y jugamos por el equipo. Sabemos qué darle al conjunto y nos entregamos sin condiciones, comenta, no sin cierta desazón por lo poco valorada que está un rol así en el mundo del basket.
Pienso que la gente valora más al que hace 20 puntos o sabe dar grandes pases por detrás de la espalda. Se prefiere a gente así en lugar de a jugadores como Carlos o yo. Creo que ambos sabemos lo que es ganar, pero para entrenadores y general managers, no es suficiente.
El Da Vinci del Bronx. El que hacía de todo y lo hacía bien. El Renacentista. A Tariq le atrae el sobrenombre de aquel artículo de su temporada de presentación en España, allá por la 2009-10, aunque sus palabras esconden la frustración del que cree que su techo aún está por llegar. Aunque nadie lo vea. ¿Renacentista? Me encanta, está muy bien, pero siento que solo tú entiendas que soy un jugador completo, y no los equipos grandes. Los aficionados de los clubes en los que he jugado también me lo dicen, me comentan que les gusto y que merezco más. Yo creo que siempre lo he dado todo en la cancha y merezco más.
Tengo mucha hambre, confiesa, repitiendo hasta en seis ocasiones la palabra mucha. Y para jugar a gran nivel cada día voy a trabajar más, añade, repitiendo cinco veces el concepto de más. Quiero ser mejor jugador cada día. Y no solo en los partidos, sino en los entrenamientos también. Solo los compañeros o entrenadores que he tenido han confiado en mi progresión, solo ellos. No pasa nada. Cada día iré al 100 %. Hasta que llegue. Cuando sea. Si tengo 50 años, seguiré haciendo lo mismo
Con ese ambicioso discurso, poco sorprende la respuesta del francés de Nueva York a la pregunta de si el Asefa Estudiantes va a salvarse esta temporada. Dos letras y un convencimiento. Sí. La permanencia depende de nosotros mismos. No hay nadie más. Voy a intentar darlo todo, con mi corazón, con mis pantalones, para salvar esta situación. Para mí es otro reto de mi vida. Siempre luché por una final, por unas semifinales o por un Playoff. Ahora estoy jugando otra final, pero de las de abajo, y es igual de bonito. Si podemos salvar esta situación estaré muy satisfecho. Estaré muy feliz, concluye. Del bla, bla, bla a la acción. Nada mejor para creer en la vida que un Renacentista.
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