Zeljko Obradovic sacó a Serbia y Montenegro de la depresión profunda en la que España le sumió el viernes con una convincente victoria frente a Israel, a la que desbarató en el último cuarto aupada por siete mil enfervorizados espectadores
Novi Sad (Serbia y Montenegro), 17 sep. 2005 (EFE).- La formación 'plavi' salió con otra disposición que la mostrada ante España. Esta vez no tenía margen de error porque una nueva derrota la habría condenado a jugarse su continuidad en el Europeo contra Letonia en la última jornada de la primera fase, algo impensable para una selección que rebosa metales continentales y que, además, juega en casa.
El panorama, sin embargo, se le oscureció a los dos minutos por culpa de un golpe en la rodilla derecha de Zeljko Rebraca que, por suerte para el pívot de los Pistons de Detroit, se quedó en un susto. Habría sido terrible para los anfitriones que, de partida, dejaron fuera al también poste Dejan Tomasevic por los problemas que arrastra en la espalda.
Pero la mejor predisposición anímica de los serbo-montenegrinos tampoco les salvó del sufrimiento. Israel es un equipo rodado durante el torneo de clasificación previo en el que ganó la plaza para participar en el campeonato y durante treinta minutos amenazó con darles otro revolcón.
Los israelíes, que no son un equipo alto, ni van sobrados de talento, si cuentan con una gran experiencia y se las saben ingeniar para que sea muy complicado jugar contra ellos. Como la derrota contra España ha pasado factura al vestuario de Serbia y Montenegro, -Obradovic sólo utilizó a seis hombres en los dos primeros cuartos-, los azules volvieron a pasar agobios.
Los 'plavi' ganaban 12-19 a los once minutos. Tres más tarde sólo contaban con dos puntos de margen (23-25) y los nueve que se llevaron al vestidor (38-47) eran historia al final del tercer cuarto. Meir Tapiro enchufó un triple que puso el marcador en 65-65 y el corazón de los locales en un puño.
El recorrido de Israel, en cualquier caso, es limitado. Sobre todo, porque lleva a cabo una rotación muy corta, ya que necesita exprimir mucho a varios hombres para mantener el mejor nivel. Por eso, en el último apretón de los de casa, al principio del cuarto final, perdió el paso y entregó el partido sin condiciones (67-77 m.34; 67-87 m.37).
Israel perdió por dieciséis, tres puntos menos que los diecinueve de diferencia final que Serbia encajó ante España. Una bendición para el equipo español ante la posibilidad de un triple empate en la última jornada porque, en ese caso, tendría asegurada la primera plaza del grupo siempre y cuando perdiese por un máximo de diecisiete tantos.
77 - Israel (21+17+27+12): Tapiro (10), Mizrahi (4), Burstein (20), Shelef (-), Green (11) -cinco inicial-, Hagag (2), Shashon (3), Watson (9), Kozikaro (8), Nissim (9), Markovich (1)
93 - Serbia y Montenegro (25+22+20+26): Jaric (19), Rakocevic (15), Scepanovic (8), Rebraca (7), Krstic (13) -cinco inicial-, Milojevic (9), Bodiroga (3), Avdalovic (2), Radmanovic (6) y Milicic (11).
Árbitros: Drabikovski (UKR), Cerebuch (ITA) y Tsekov (BUL). Excluyeron por personales a Milojevic (m.39) y Kozikaro (m.40).
Incidencias: encuentro correspondiente a la segunda jornada de la primera fase del Campeonato de Europa de selecciones nacionales masculinas 2005 disputado en el SPENS Center de Novi Sad ante unos 7.000 espectadores.
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