La joven estrella del DKV Joventut regresó en la victoria en Euroliga de su equipo ante Olimpija a jugar con su equipo, tras estar lesionado desde el pasado mes de septiembre. Pese a jugar menos de tres minutos, Rubio ilusionó en su estreno
Redacción, 4 Dic. 2008.- Ha vuelto. Su tiempo en la cancha no llegó a los tres minutos pero bastó de sobra para ilusionar a todos los amantes al baloncesto en general y a los seguidores del DKV Joventut en particular.
Ricky Rubio saltaba a la pista con el marcador nivelado (16-17), aunque pronto se encargaría de romper esa constante igualdad. Y es que nada más salir, la joven estrella verdinegra robó la pelota y asistió de espalda a un compañero. En tan poco tiempo de juego (2:54), es complicado brillar, pero él logró irse al banquillo, tras ese corto instante en la pista, con un rebote, un robo, una falta recibida, dos asistencias y 5 de valoración. Ilusionante.
El verano del jugador de DKV tuvo numerosas emociones. ¿Cómo olvidar su actuación en los Juegos Olímpicos? En Pekín jugó sin complejos ante Estados Unidos y regresó a España con una plata histórica que le convertía en el medallista más joven de la historia en baloncesto en los JJOO.
Pocas semanas después, un 2 de septiembre, Rubio se incorporaba a la pretemporada de DKV Joventut. En los primeros partidos de pretemporada de su equipo, Ricky fue clave para los suyos, prolongando su óptimo estado de forma. A Pamesa le endosó 12 puntos y ante Real Madrid actuó de revulsivo, con 10 puntos en los últimos minutos, para vencer el Torneo de Reus.
Sin embargo, lo que parecían meras molestias en su mano derecha acabaron derivando en una lesión más grave de lo imaginado. Su rotura parcial del ligamento escafolunar de su mano derecha provocó que se inmovilizara la mano en primer momento y, más tarde, que tuviera que pasar por el quirófano.
El jugador de 18 años fue intervenido un 7 de octubre por el Dr. Xavier Mir y se estimó que estaría de baja unas seis semanas como mínimo. Rubio salió satisfecho por conocer el origen de sus molestias (Por fin sé lo que tengo, llegó a afirmar) y sostuvo que no pensaba correr para recuperarse lo más pronto posible ya que prefería evitar males mayores y curarse del todo.
Ha vivido con impotencia cada uno de los encuentros de los suyos. Sin poder celebrar desde la cancha las victorias badalonesas e igualmente sin ser capaz de aportar su juego en los días más grises de una Penya que le ha echado de menos. Ricky deseaba jugar y por fin este 4 de diciembre se ha sentido realizado.
Con prácticamente tres meses transcurridos desde la última vez que pisó una cancha con la camiseta del DKV y casi medio año después de su último encuentro oficial con el conjunto badalonés, un encuentro de Playoff disputado el pasado mayo.
Vuelven los robos imposibles, asistencias de lujo y el buen hacer en la pista. Regresa la magia a Badalona, haciendo la ACB un poquito más grande. Ricky Rubio ya está aquí.
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