Una vez más, el tridente ofensivo de San Antonio funcionó a la perfección y dirigidos por Tony Parker (30 puntos), los Spurs ya lideran las series por dos triunfos a cero. San Antonio barrió a Cleveland durante tres cuartos, pero una excesiva relajación de los locales permitió que los Cavaliers se situasen a sólo 8 puntos a menos de tres minutos para el final
La historia se repita, San Antonio rompe el partido en el segundo cuarto. San Antonio Spurs suele ser un equipo que funciona como un vehículo diesel, regula sus esfuerzos durante todo el año y acaba dando un fenomenal rendimiento. Sin embargo, en estos Playoffs estamos descubriendo a unos Spurs super, acostumbrados a salir embalados e intentar romper el partido en su primera mitad. Ya contra los Jazz sus victorias se cimentaron en grandes segundos cuartos y en este segundo encuentro se repitió la fórmula del éxito. En unos 12 minutos magistrales, los Spurs endosaron un parcial de 30 a 16 a los Cavaliers y obtuvieron una máxima ventaja tejana justo al final de la primera parte con un más 28 (58-30).
Déjà vu. El comienzo del segundo partido fue un calco del primero, tanto en el ritmo de partido como en los protagonistas del mismo, parecía que la final hubiese retrocedido tres días en el tiempo y así, a falta de 6 minutos para terminar el primer cuarto el marcador volvía a ser de 16 a 10 para unos Spurs que ya tenían a Parker como una moto aprovechándose de la ausencia de LeBron James para abrir las primeras distancias.
La segunda falta de James, un error de principiante. Apenas llevábamos tres minutos del segundo partido cuando LeBron James arreó un manotazo a Tim Duncan cuando éste se disponía a anotar debajo de canasta. Era la segunda falta del alero de los Cavaliers y su error dejaba fuera de la pista durante más de nueve minutos al líder natural y principal referencia ofensiva de Cleveland. James ya no regresaría hasta el comienzo del segundo cuarto, cuando San Antonio ya vencía por 28 a 17. Lejos de servir como revulsivo, cuando entró en juego de nuevo, su aceleración forzó más impresiones de las debidas en el ataque visitante (llegó incluso a tirar un tiro libre que no tocó ni aro) y se terminó de romper el partido.
El aro le da la espalda a Cleveland. Hacía mucho tiempo que no se veía en una final una primera parte tan floja de cara al aro. Si en el primer cuarto el porcentaje de Cleveland sólo llegaba al 28%, el segundo cuarto fue si cabe peor. Sólo cuatro canastas en juego anotaron los Cavaliers (4/18) para un total de 11 lanzamientos en la primera parte, justo uno menos de los que ya sumaba por entonces la sociedad Duncan Parker (12/19).
Duncan abre la lata de Cleveland. Siguiendo el plan de ataque de Gregg Popovich, San Antonio comenzó cada cuarto buscando a Tim Duncan cerca del aro. El pívot es todo un seguro cerca del aro y con sus primeras canastas (cinco de los primeros nuevo puntos en el primer cuarto y las dos primeras canastas del segundo cuarto llevan su firma) conseguía abrir la defensa de los Cavaliers obligándoles a cerrarse sobre él, buscar dobles marcajes que permitía a sus compañeros encontrar posiciones claras desde el perímetro, bien para anotar o bien para penetrar.
Cleveland intentó lo imposible. La relajación extrema de San Antonio en el último cuarto permitió entrar en partido a Cleveland a base de triples convertidos por sus suplentes. Dos triples consecutivos de Damon Jones abrían un parcial que intentó ser cortado en seco por un tiempo muerto de Popovich. Sin embargo, el descanso no llegó a cerrar la herida abierta porque, primero un triple de Marshall, y posteriormente dos acciones consecutivas de canasta más adicional de James estrechaban el marcador hasta 95-87. Cleveland forzaba el segundo tiempo muerto del técnico local quien finalmente lograría acabar con el parcial de 27 a 6 abierto por los Cavaliers.
La veteranía es un grado. Cuando peor pintaban las cosas para los Spurs, con un enorme atasco ofensivo y los Cavs embalados, apareció la experiencia en estas finales. Parker acertó dos lanzamientos desde el perímetro y James erró un pase cuando su equipo se podía poner a sólo seis puntos y falló un triple para acabar con las ilusiones de remontada de Cleveland; segundos antes un triple más tiro libre de Ginóbili solventó la papeleta para los Spurs.
El tridente de Oro. San Antonio volvió a basar su suerte ofensiva en la aportación de sus tres principales hombres: Parker (30 puntos), Ginóbili (25) y Duncan (23) sumaron 78 de los 103 puntos anotados por todo el conjunto tejano. Los tres jugadores dominaron el partido por completo. Destacable el papel del pívot de los Spurs que estuvo cerca del triple doble al sumar nueve rebotes y ocho asistencias.
El Mejor: Tony Parker. El base francés se está convirtiendo en el jugador más destacado de estas finales. A los 27 puntos del primer partido hay que sumar los 30 conseguidos en el segundo partido. De nuevo, Parker controló el tempo de partido, aceleró el encuentro sin James en pista y apareció anotando desde fuera para cortar el amago de reacción de los Cavs. Parker fue más estrella que nunca y su equipo le buscó en los momentos calientes.
El Dato: Antes comenzar la serie se apuntaba como clave a la diferencia entre los bases de uno y otro equipo. Pues bien este segundo encuentro ejemplificó a la perfección el porqué de esta afirmación. En la primera parte (cuando el partido aún era partido), San Antonio ya llevaba 11 asistencias por sólo 2 Cleveland, ambas de Eric Snow. El desacierto anotador y el propio sistema de juego de los visitantes daban como resultado este pobre bagaje. Al final del encuentro la estadística se igualó (21 a 15 a favor de los Spurs), pero no fue gracias a los bases de Cleveland, sino a LeBron James quien sumó seis asistencias por sólo dos de sus dos bases.
Al banquillo: Larry Hughes. El base-escolta no pasa por su mejor momento, la lesión sufrida en el tercer partido de la final de conferencia está lastrando físicamente a un Hughes que defensivamente no puede parar a Parker y en ataque suma un pobre 1 de 10 en el lanzamiento en estos dos primeros partidos.
Comparte en