Radiografía de las Finales: Cleveland Cavaliers San Antonio Spurs (72-75)
San Antonio ha vuelto a derrotar a Cleveland (72-75) y se sitúa a un sólo triunfo de lograr su cuarto anillo. Un triple de Parker a falta de un minuto y tres tiros libres de Ginóbili en los últimos diez segundos dieron el triunfo a los Spurs ante unos Cavaliers donde Lebron James volvió a estar errático en el tiro (9/23 en tiros de campo)
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La historia, contra Cleveland. San Antonio ya acaricia su cuarto anillo en nueve años. La experiencia, calidad individual y colectiva y la superioridad demostrada en los tres primeros partidos así lo demuestran, pero es que además en caso de no lograr finalmente el anillo sería la primera vez que un equipo pierde unas Finales cuando se coloca con un tres a cero. Por contra, de ganar el jueves, San Antonio sería el octavo equipo en lograr en unas Finales una barrida (4-0).
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Cambio de ciudad, cambio de escenario. La llegada de las Finales a Cleveland cambiaron la cara a las mismas. Los locales salieron del letargo al que fueron sometidos en San Antonio y dieron toda una demostración de motivación y energía. Aparecieron nuevos protagonistas, hasta ahora inéditos, como Drew Gooden o Zydrunas Ilgasukas y el escenario con el que se encontró San Antonio fue totalmente distinto al que se encontó días antes.
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Poder reboteador. Uno de los mayores cambios que se produjeron con respecto a los primeros partidos fue en la lucha por los rebotes. En los dos primeros partidos, Cleveland fue claramente superado por San Antonio y entre ambos encuentros sólo sumó 74 rebotes (22 en ataque). En el tercer partido, los Cavs fueron los dominadores de la pintura y ya en el primer cuarto sumaban ocho rebotes ofensivos (uno menos que en todo el primer partido). La lástima para Cleveland fue que estas segundas y terceras opciones de ataque apenas se convirtieron en puntos y, poco a poco, San Antonio Spurs fue ajustado su defensa y cerrando su aro para acabar con una desventaja mínima en la lucha debajo de los tableros. Cleveland había logrado siete rebotes más (48 a 41), pero no los había sabido rentabilizar
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Apareció Ilgauskas. Fue una de las ausencias más destacadas en los partidos disputados en San Antonio. La falta de puntos y rebotes del lituano lastraba a unos Cavaliers carentes de una auténtica referencia interior. Sin embargo, Ilgauskas estuvo sensacional en el tercer partido y ya en la primera mitad llevaba anotados ocho puntos y capturados ocho rebotes, cuando en los dos partidos anteriores había sumado 11 puntos y 10 rebotes. Incomprensiblemente, Ilgauskas terminó viendo la derrota de su equipo desde el banquillo y observando como Varejao erróneamente se jugaba un tiro decisivo cuando él había sido de largo el mejor de su equipo (12 puntos y 18 rebotes).
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Las estrellas con problemas de faltas. En un partido feo de ver para el espectador, la ausencia en pista durante muchos minutos (casi los seis minutos finales de la primera mitad) de Duncan y James condicionó el funcionamiento de la primera mitad y desvirtuó cualquier análisis de la misma. Las faltas personales de Duncan posibilitó que Cleveland pudiese anotar con mayor comodidad en la zona o jugar muy abiertos y forzar dos contra uno para doblar pases al hombre libre. Sin embargo, la alegría duró poco en Cleveland y cuando mejor pintaban las cosas (30-25), James volvió a cometer el error de cargarse de faltas. Por segundo partido consecutivos, el alero se marchaba a un descanso forzado y favorecía un parcial de 15 a 8 favorable de unos Spurs que tiraban de oficio en ausencia de su máxima estrella.
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Barry rompe el partido. Había pasado desapercibido durante todas las Finales, pero la presencia de Brent Barry en el tercer partido resultó decisiva. Dos triples suyo, uno a final del tercer cuarto y otro al comienzo del último, rompía un partido que se había asentado en la mediocridad anotadora (el 72 a 75 final es el segundo marcador conjunto más bajo de toda la historia de las Finales). Barry estiraba la diferencia a ocho puntos (50-58), y nadie como San Antonio para gestionar pequeñas diferencias. El trabajo ya estaba hecho y un triple de Tony Parker (67-72 a falta de un minuto) lo refrendó.
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Ginóbili, decisivo sin anotar. Nunca un jugador que terminó un partido sin anotar fue tan importante. Seguro que la noche del tercer partido no pasará a la historia de Manu Ginóbili. El argentino nunca estuvo dentro del partido, quizás le pesó el ambiente hostil de los aficionados de Cleveland (fue el jugador más abucheado en la presentación) pero lo cierto es que incapaz de anotar en sus siete lanzamientos. Sin embargo, los cracks lo son incluso sin anotar y la sangre fría desde los tiros libres (anotó tres a falta de diez segundos para el final) sentenció el partido.
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El Mejor: Tony Parker (17 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias). Tardó en aparecer, de hecho su primera canasta no llegó hasta el minuto siete del segundo cuarto, pero a partir de ahí volvió a ser el mejor jugador de San Antonio. No anotó como en anteriores ocasiones, en parte por la mejor defensa de Cleveland, pero siempre estuvo presente en los momentos decisivos. En la primera parte lideró la remontada que acabó con los Spurs por delante en el marcador (38-40) y un triple suyo en el último minuto sentenció la victoria.
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El Dato: Drew Gooden fue expulsado del partido a falta de dos minutos cuando se había pasado tres cuartos de encuentro con sólo dos faltas. En un breve intervalo de tiempo, los nervios y la ansiedad se apoderaron del ala-pívot y cometió tres faltas calcadas. Tres faltas ofensivas al cargar el rebote subiéndose por encima del rival. Un fallo de madurez que lo lamentó su equipo en el momento decisivo del encuentro.
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Al banquillo: Daniel Gibson. Tenía una oportunidad de oro para brillar con la lesión de Larry Hughes y su tan ansiada titularidad. Sin embargo, el rookie que tanto sorprendió frente a los Pistons notó la presión de las Finales y jugó demasiado acelerado en ataque. Se notó que no es un base puro y que sin el balón sufre. Además, de cara al aro no tuvo su mejor noche y se fue con un pobre 1/10 en tiros de campo.
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