Panathinaikos - CSKA: la final de los dos colosos europeos
Panathinaikos y CSKA Moscú se medirán en la gran final de la Euroliga, un duelo de colosos, de los equipos con más nombres y presupuesto de Europa, de aquellos dos que partían a principio de temporada con el único objetivo de ganar el título... y en ello están. El CSKA Moscú, amparado en su extraordinaria defensa, intentará repetir título por primera vez en su historia, pero se encontrará a un Panathinaikos con infinidad de recursos y el apoyo de los miles de enfervorizados aficionados helenos, que convertirán de nuevo el OAKA en una olla a presión
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Obradovic: "Es difícil encontrar una manera para ganar al CSKA"
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Messina: "Panathinaikos sólo ha perdido partidos intrascendentes"
Atenas, 5 may. 2007 (EFE).- El CSKA Moscú ruso, actual campeón de Europa, y el Panathinaikos griego, anfitrión de la Final entre Cuatro y adiestrado por el técnico más laureado del continente, el serbio Zeljko Obradovic, han llegado a la cita que se marcaron a principio de temporada como punto más alto de la presente campaña para jugarse la corona continental (domingo; 20.30).
Aquí querían llegar y aquí han llegado los dos buques insignia de la canasta europea después de una fase previa, una segunda ronda y sendas eliminatorias de cuartos donde han dejado meridianamente claro que, en este momento, no hay quien les tosa. Por no hablar de la suficiencia que ambos mostraron en semifinales contra el Unicaja, derrotado por los rusos (62-50), y el Tau Cerámica, víctima de los
griegos (67-53).
La característica común de las semifinales reside en los escasos marcadores que sentenciaron el encuentro entre CSKA y Panathinaikos en el asalto al título. Tanto el grupo del italiano Ettore Messina, que defiende la condición de campeón, como el del serbio Zeljko Obradovic, vieron drásticamente reducida su habitual producción ofensiva y, tanto uno como otro técnico, anunciaron la intención de mejorar ese aspecto para jugar por el campeonato frente a frente.
Eso hace suponer que la final exigirá un tanteador más elevado al equipo que consiga dominar la Euroliga 2006-07, el único de los tres torneos continentales de clubes que se les ha escapado a los equipos de la ACB.
El baloncesto español ha ganado dos de las tres competiciones. El Real Madrid conquisto la Copa ULEB contra el Lietuvos Rytas lituano en Charleroi (Bélgica) el 10 de mayo pasado y, unos dias después, 15 de mayo, el Akasvayu Girona se alzó con la Eurocopa FIBA ante el Azovmash ucraniano.
La competición más importante, la Euroliga, agrandará el palmarés del CSKA o del Panathinaikos, pero vuelve a esquivar a un representante del país campeón en el pasado Mundial de Japón, disputado el último verano.
Había dos aspirantes y ninguno ha logrado superar las semifinales. La campaña anterior sucedió lo mismo en Praga, donde el Winterthur F.C. Barcelona y el Tau Cerámica cedieron el paso a los moscovitas y al Maccabi Tel Aviv israelí.
Los moscovitas, cuyo técnico, el italiano Ettore Messina ha conseguido cuatro títulos en la máxima competición europea de clubes, sólo ha perdido dos partidos continentales este curso y tienen la posibilidad de reeditar el éxito del año pasado y repetir éxito, lo que sería un hito en su historia puesto que nunca antes lo han logrado.
Por su parte, el Panathinaikos vuelve a la final después de cinco años. En 2002 un 89-83 dio el título a los griegos sobre el Kinder Bolonia en pista italiana. Los protagonistas en los banquillos eran exactamente los mismos que ahora vuelven al asalto, Messina y Obradovic, quien alargaría su extenso palmarés en el elite de los torneos continentales a seis entorchados.
Ambos conjuntos han utilizado la misma vía para plantarse en la final: una gran defensa. El trabajo de protección de unos y otros fundió al Unicaja y al Tau, aunque desde ambos banquillos se han hecho votos por mejorar en ataque.
Pese al evidente descenso en la productividad ofensivas de las dos escuadras, su fortaleza defensiva da para mucho. El CSKA sólo encajó seis puntos en el último cuarto de la semifinal contra los malagueños. El Panathinaikos también anda sobrado en este aspecto y el Tau sólo pudo sumar veintiún tantos en toda la primera parte.
El partido vuelve a poner en escena al jugador más valioso de la última final, el griego del CSKA Theodoros Papaloukas, un placer para los sentidos del catador de baloncesto. El serbio Bozidar Maljkovic, entrenador del Tau, vaticinó una gran actuación individual por cada equipo en la final y, el que más papeletas tiene, desde luego, es Papaloukas. Por supuesto, no es el único, pero si el que siempre responde en los momentos de la verdad. De él depende en gran medida la suerte de esta final greco-rusa.
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