El Pamesa Valencia se convirtió esta tarde en el primer semifinalista al derrotar al Auna por 81-70 en un partido que siempre dominó y en el que Nacho Rodilla (25 puntos) cuajó una actuación magistral. El Pamesa jugó un gran partido, sobreponiéndose a la grave lesión de Alessandro Abbio para acabar venciendo con holgura a un Auna maniatado por la excelente defensa valenciana
**Valencia, 20 Feb. 2003.-**El Pamesa Valencia cumplió el pronóstico y derrotó con rotundidad (81-70) al modesto Auna, que no pudo hacer frente a la intensa defensa valenciana y que perdió claramente la esperada batalla entre los dos mejores juegos interiores de la Liga ACB.
El partido tuvo tres grandes protagonistas: Rodilla, Abbio y Robles. El base recordó al de Valladolid'98 con catorce minutos de videoteca. En ellos anotó 20 puntos sin fallo (8/8 tiros de campo), no cometió ningún error y lanzó a su equipo (30-16) hacia las semifinales. La grave lesión de Abbio puso la nota negativa a un partido que acabó de setenciar el sustituto del italiano, un Pedro Robles que con sus triples cortó una tímida reacción canaria.
Pamesa Valencia y Auna se presentaban al envite como los dos equipos más ofensivos de la Liga ACB, teniendo además los juegos interiores más productivos de la competición. Ante el poderío ofensivo del Auna, Olmos había requerido una gran intensidad defensiva; pues bien, el cuadro canario se quedó en sólo 70 puntos y sus hombres altos apenas pudieron producir, ni en puntos ni en rebotes, faceta amplísimamente dominada por los taronjas (41-22).
El cuadro valenciano inició el partido con cierto nerviosismo y tensión, lo que derivó en varios minutos de errores y precipitaciones (6-7). Entonces apareció la figura de Nacho Rodilla para dar sentido al ataque taronja y anotar con cierta comodidad. Gonzalo Martínez, mucho más bajo y ligero, se convirtió en un juguete para el eldense, que lideró con 15 espectaculares puntos un parcial 25-12 en el primer cuarto que disipaba cualquier duda sobre la superioridad valenciana.
Eley y Lewis, principales baluartes canarios en los encuentros previos, estaban asfixiados. Cuando recibían, inmediatamente acudía a su defensa una ayuda, negándoles la posibilidad de anotar. Ante tal tesitura, Lewis tuvo que alejarse en exceso del aro y jugadores como Klein y Guerra tuvieron que adquirir un mayor protagonismo ofensivo.
Todo cambió cuando Rodilla se fue al banquillo, en el minuto 14 con 30-16 y 20 puntos en su haber. El Auna recurrió a una zona y creó más problemas al ataque taronja, a la vez que hombres de refresco como Larrañaga o Brabender daban un mayor sentido a la ofensiva canaria. Así, los de Pedro Martínez llegaron a colocarse a 7 (38-31), aunque una ingenua falta antideportiva de Eley permitió al Pamesa Valencia cerrar el segundo periodo ganando por 41-31.
Por entonces, el ambiente había dejado de ser festivo. Alessandro Abbio, en un giro sin aparente complicación, cayó al suelo entre gritos producidos por un dolor que le dejó unos segundos 'grogui'. Fue sacado de la cancha en camilla y un primer diagnóstico hablaba de 'rotura del tendón de Aquiles'. Pavoroso.
Ya repuestos del susto por la lesión de Abbio y con Rodilla de nuevo al mando de las operaciones, los jugadores valencianos devolvieron rápidamente a su equipo una ventaja muy importante: 58-40. Robles, aprovechando los espacios producidos por las ayudas a los hombres interiores, se convirtió entonces en el inesperado protagonista.
De ahí hasta el final, monólogo valenciano. El Auna lo intentó, pero era imposible encontrar fisuras en la máquina taronja, perfectamente engrasada para acabar con brillantez el partido y confirmar los pronósticos que le sitúan como favorito.
Pablo Malo de Molina
ACB.COM
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