Marko Marinovic asombra en Girona
Apenas unos partidos le han bastado a Marko Marinovic para meterse a la afición del Akasvayu Girona en el bolsillo. Desde su 1,83 exhibe un juego espectacular, explosivo y valiente y amenaza con convertirse en la sensación de la liga. La suya ha sido una explosión fulgurante: en 2004 jugaba en segunda división serbia y cuando por fin besó la gloria con 37 puntos en su debut en la ULEB Cup, sufrió un accidente de tráfico tan grave que a punto estuvo de costarle la vida, primero, y la amputación de una pierna, después. Conocemos un poco mejor a Marko Marinovic, Malina (frambuesa), un hombre sin límites y que ansía triunfar en la ACB tras rechazar al poderoso Panathinaikos
Redacción, 3 Oct. 2006.- Marko Marinovic ya triunfa en Girona. Apenas un partido y las sensaciones de la pretemporada han bastado para encumbrar al pequeño base serbio como nuevo ídolo de la afición gerundense, olvidando pronto la figura de Raül López. Se ha convertido en unos días en un nuevo ídolo en Girona, explica Antonio Maceiras, Director General del club.
Su juego eléctrico y espectacular ha entusiasmado a los seguidores de Fontajau, que han podido disfrutar en directo de su exhibición en la Lliga Catalana. Y, algunos, a domicilio con sus 20 decisivos puntos en el triunfo en le primera jornada liguera en Valladolid, donde además hizo 6 rebotes y 4 asistencias.
Pero el impacto de Marinovic va mucho más allá de los números; ha mostrado trazos de auténtica estrella, de jugadorazo. Veloz como un rayo, excelente tirador, con piernas explosivas y que le permiten incluso espectaculares mates y una mentalidad asesina, Marinovic une todas las condiciones para triunfar en el baloncesto español.
Todas, quizá, menos una: la altura. Con apenas 1,83 juega muchos minutos de escolta (es puntual pues hemos tenido muchas lesiones y ha de simultanear posiciones, pero su posición es de base, señala Maceiras) y su juego tiene una vertiente ofensiva y muy anotadora, lo que sin duda ha echado a muchos clubes atrás a la hora de atacar su fichaje. Excepto al Akasvayu Girona, raudo para hacerse en buenas condiciones económicas con la nueva perla serbia. Su altura para hacer de base es de lo más normal y tiene un nivel muy bueno al que une talento y ambición, por lo que no dudamos, afirma el Director General.
Su fichaje fue una situación bastante rápida. Al confirmarse la salida de Raül López buscamos un nuevo base y como estaba jugando bien con Serbia y Montenegro y conocíamos lo que era capaz en el FMP Zeleznik, fuimos a por él, relata Maceiras, que encontró un obstáculo en el Panathinaikos y Zeljko Obradovic, que confiaba en su paisano Marinovic (ambos nacieron en Cacak) para reforzar el equipo como recambio de Spanoulis y Lakovic, jugador de similares características y un cierto paralelismo. Estaban tanteándole pero, conscientes de la circunstancia, fuimos rápidos y agresivos para que no pudieran anticiparse a nosotros, con lo que le fichamos, añade.
**Explosión fulgurante pese a rondar la fatalidad
Hasta el 9 de noviembre de 2004, Marko Marinovic era un nombre más entre las decenas de miles de jugadores del baloncesto europeo. Recién fichado por el FMP Zeleznik tras tres años en el Borac Cacak, equipo de su localidad natal que militaba en segunda división, debutaba en Ankara (Turquía) en la ULEB Cup; el primer gran partido de su carrera. Impacto total: 37 puntos, 5 rebotes y 43 de valoración; MVP de la jornada. Jugué todo el partido como si estuviera en trance, recordaba un año más tarde en ulebcup.com.
Cuando acababa de besar la gloria tras años en segunda división, sobrevino la tragedia. El 22 de noviembre, 13 días después de su hito en Ankara y sólo cinco después de endosarle 18 tantos al Dynamo Moscú, sufrió un terrible accidente de tráfico que a punto estuvo de costarle la vida y amenazó su carrera. Conducía por Belgrado y perdió el control, chocando brutalmente contra un autobús y sufriendo severas lesiones, entre ellas una dislocación de cadera. Los médicos debatieron durante horas si amputarle o no la pierna y aunque no lo hicieron finalmente, dudaron sobre su retorno al baloncesto. Pasé 45 días en el hospital, con órdenes estrictas de permanecer tumbado, y me dijeron que mi carrera podría haber terminado... pero sabía que no sería así, recordaba el jugador, que pudo regresar a las pistas al final de temporada e incluso hacer 40 puntos en un partido. Estuve muchos meses sin poder andar y me sentía débil, pero empecé a entrenar duro y conseguí recuperarme.
Después de tanto esfuerzo y dificultades para llegar a la élite, tan duro golpe no le afectó. En su segunda temporada en la Liga Adriática y ULEB Cup, Marinovic asumió galones de líder en el FMP Zeleznik para conducirle al título de la competición balcánica, fruto de excelentes actuaciones, con 12,4 puntos de promedio y 15 en la gran final.
Hoy triunfa en el Akasvayu Girona. Su cadera no tiene secuelas por el accidente y disfruta asombrando a los aficionados con dribblings imposibles, con rápidos triples e impredecibles penetraciones. Pero, como dice Antonio Maceiras, su mejor característica es el carácter. Es un tipo agresivo, con garra y ambición; destaca mucho pero sobre todo transmite a aficionados y compañeros. Tales condiciones le hacen tener también un buen ritmo defensivo y en ataque tiene arrojo, valentía y tira bien de tres, incluso en momentos complicados.
La frambuesa de Cacak
Nacido en Cacak, una ciudad 140km. al sur de Belgrado, Marko Marinovic apunta a ser una nueva estrella surgida de la localidad. De allí surgieron jugadores del talento de Zeljko Obradovic (hoy mejor entrenador), Misovic, el todavía joven Tripkovic (Partizan; 20 años) y, sobre todo, el extraordinario Dragan Kicanovic. La leyenda dice que aquél que lave sus manos en el río Morava se convierte en un gran tirador en el baloncesto, y con Marinovic parece tener ciertos visos de realidad.
Apodado Malina (frambuesa) por razones que ni él mismo recuerda, Marinovic disfruta en la cancha de baloncesto. Tengo que jugar para mi equipo, pero en el fondo me encanta regalarle a la afición triples increíbles y mates. Es cierto que hay que tomarse el baloncesto muy en serio, pero también debemos jugar por nuestros aficionados, señalaba en ulebcup.com.**
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