Juan de la Cruz: Sabiduría de Lagarto
Aparte de para casarse con una barcelonesa, 12 años en el Palau dan para mucho: 3 ligas, 6 Copas, un Mundial de clubs, 2 Recopas, una Korac Como toda aquella generación, solo le faltó la Copa de Europa
Redacción, 9 May. 2013.- Juan Domingo de la Cruz fue uno de los interiores más importantes del baloncesto español desde mediados de los 70 a finales de los 80, una carrera larguísima que incluso se prolongó hasta los 42 años, en 1995, en Segunda División. El Lagarto fue clave en el Barcelona para discutir la hegemonía de los pívots del Real Madrid y también cumplió con nota un papel específico en la selección española.
De la Cruz, con ese pelo enmarañado más largo por detrás que por delante, era flaquito y no excesivamente alto (2,03), pero sí muy listo. El típico defensor que sabe cuándo meter la mano. Y dónde y a quién, sin que el árbitro le detecte. Y en ataque no le faltaban facultades, aunque no siempre le llegasen buenos balones. Nacido y crecido en Argentina, aunque de padre y abuelos españoles, Eduardo Portela, entonces gerente del Barcelona, le vio jugar en Mar del Plata y se lo trajo, iniciando un proceso de nacionalización que acabó felizmente. Los azulgranas contaban con un pívot más como caído del cielo.
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