Alberto Herreros, un habitual en las circunstancias extremas, saldó las cuentas que tenía consigo mismo por fallar un triple clave en la Copa del Rey frente al Barcelona ante el Varese italiano, otro adversario histórico del Real Madrid, sometido por la muñeca del capitán blanco y la excelente actuación de Roberto Núñez
Madrid, 3 marzo 2004 (Efe).- El mítico Varese, el equipo ante el que Pedro Ferrándiz inventó la ´auto-canasta´, tuvo el pase a semifinales en la mano durante gran parte del choque, pero no contó con Herreros ni con Núñez. Ahora le queda el argumento de saber que permanece invicto como local en la Copa ULEB y que, al fin y al cabo, la renta española apenas significa nada.
Quizá por el efecto ´Copa del Rey´, quizá por mala suerte, da igual, el caso es que los blancos, en poco más de cinco minutos, miraban al marcador y se frotaban los ojos por el 1-13 que brillaba en el pabellón.
El solitario punto que aparecía en el casillero local respondía a un tiro libre del letón Kaspars Kambala anotado tras 2:57 minutos. El Madrid no anotó la primera canasta en juego, por medio de Antonio Bueno, hasta que faltaban 4:48 para el final del primer cuarto.
Claro, en esa situación, sin un balón que entrase, con el griego Antonis Fotsis de alero para reservar a Alex Mumbrú, con el estadounidense Jerry McCullogh pegado como una lapa a su compatriota Elmer Bennett y con el rumor de una grada perpleja en los oídos, el Varese aprovechó para acumular ventaja.
Pese a todo, los madridistas tuvieron algo de suerte porque la entrada del serbio Dragan Ceranic -fichado por diez días para suplir la baja de Cristiano Zanus Forte y su futuro condicionado a la suerte de la eliminatoria- frenó en seco a los italianos y les permitió salir del periodo sin perder el pulso (8-16).
El paréntesis del Varese, que tampoco estaba jugando un partido especialmente brillante, aún se prolongó un tanto, pero no podía durar eternamente y el desconcierto madrileño parecía no tener fin. En cinco minutos la situación se tornó desesperada para los blancos, desbordados por las transiciones que nacían en los rebotes producidos por sus errores en el tiro, ciegos en ataque y doblados en el tanteador bajo una losa de dieciséis puntos (15-31 m.15).
El Madrid necesitaba reaccionar para no despedirse del partido y, muy probablemente, de la eliminatoria. Un parcial de 7-0, por fin, forzó el tiempo muerto italiano (22-32 m.18). Como primer paso valía, pero aún faltaba mucho camino por recorrer para enjugar el boquete abierto por los chicos de Giulio Cadeo, protegidos por un colchón de diez puntos al final del segundo cuarto (24-34).
La estadística madridista aportaba datos reveladores: 9 de 25 en tiros de dos y 0 de 7 en triples para un total de 9 de 32 en tiros de campo. Demasiada poca ventaja había logrado el Varese, cuya valoración, de hecho, también revelaba que tampoco había hecho nada del otro mundo (34 puntos de nota por 26 del Madrid).
Importaba poco porque otra racha al principio del tercer cuarto le devolvió casi toda su ventaja (26-41 m.23) y vuelta a empezar para el Real Madrid, que esta vez si reaccionó rápido y estrechó la brecha por debajo de los diez puntos (33-41 m.25).
Bennett podía moverse menos presionado gracias a la compañía de Roberto Núñez. El juego interior blanco, por el contrario, seguía sumido en la oscuridad pese a la entrega del irlandés Pat Burke y Kambala, torturados por los 223 centímetros del ruso Pavel Podkolzine. Al Madrid le urgía desbloquear la pintura porque, como en todas los momentos de angustia, sobrevivía gracias a los triples de Alberto Herreros, algo más que un salvador.
Tres triples del escolta, y la tendencia de los italianos a perder el rumbo, resucitaron al cuadro madridista, que firmó un parcial de 17-6 para terminar la tercera manga (43-47). Pero no había forma. El principio del último periodo, como en los tres anteriores, costó caro a los hombres del Saporta, quienes después de acercarse a dos puntos (45-47) cedieron una serie de 0-5 en dos posesiones.
Herreros, de nuevo Herreros, obró el milagro y, por primera vez en toda la noche, con el cuarto triple del ex colegial, el Madrid cogió ventaja (53-52 n.33). A su sombra, Núñez, pieza clave en la recuperación por su brega, por sus aciertos, por su humildad. El capitán y el base salvaron a los suyos, pero el resultado, después de todo, anuncia sufrimiento para los madrileños la próxima semana.
68 - Real Madrid (8+16+19+25): Bennett (13), Herreros (17), Fotsis (4), Bueno (2), Kambala (13) -cinco inicial-, Stojic (2), Burke (11), Mumbrú (-) y Núñez (6).
67 - Metis Varese (16+18+13+20): McCullogh (18), Meneghin (3), Allegretti (7), De Pol (8), Podkolzine (4) -cinco inicial-, Farabello (8), Ceranic (3), Conti (11), Vescovi (3), Callahan (2) y Bolzonella (-).
Arbitros: Tsanidis (GRE), Coelho (POR) y Biricik (TUR). Sin eliminados.
Incidencias: encuentro correspondiente a la ida de las eliminatorias de cuartos de final de la Copa ULEB 2003-04 disputado en el pabellón Saporta ante unos 3.500 espectadores.
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