Este sábado se vivió un momento histórico con el duelo de Valencia Basket y Casademont Zaragoza. Los dos equipos compiten junto a Movistar Estudiantes en Liga Femenina Endesa y representan la cara más visible del creciente interés y voluntad de otros clubes acb por potenciar el baloncesto femenino en sus estructuras.
El 3 de octubre de 2020 será un día histórico en el baloncesto nacional ya que por primera vez dos equipos femeninos de clubes acb se enfrentaron en la máxima categoría del baloncesto español. Valencia Basket y Casademont Zaragoza protagonizaron un duelo donde más allá del resultado lo importante era refrendar el creciente apoyo de los clubes acb al baloncesto femenino.
Para Laura Nicholls, pívot del Casademont Zaragoza y uno de los grandes fichajes de la temporada, este tipo de encuentros y el creciente número de clubes acb con equipos femeninos hacen más fuerte la competición. “Es un paso adelante que la liga está dando porque al final es imagen y cuando tú tienes un equipo femenino que tiene su representación en masculino creo que haces que la liga gane valor y profesionalidad”, señala. La internacional, además, cree que este proceso “va a empujar a que otros clubes vayan creciendo y dando pasos adelante en este camino. Además, esto crea rivalidad y, al final, la rivalidad cuando dos equipos también tienen masculino crea un sentimiento de pertenencia con los fans y provoca que lo vea más gente. Si, por ejemplo, sigues al Valencia Basket desde hace años, te sientes identificado con el equipo, tu equipo también es el de chicas porque al final tu equipo es el Valencia y se llama exactamente igual. Cuando juega el Casademont Zaragoza o Movistar Estudiantes juega tu equipo, no juegan chicas o chicos. Lo valoro muy positivamente porque crea sentimiento de pertenencia y unidad”.

Es cierto que durante varias temporadas Estudiantes compitió en Liga Femenina con el UB Barça, si bien este último resultaba ser la sección de baloncesto de la Universidad de Barcelona y contó con el patrocinio de la entidad blaugrana. Hoy el baloncesto femenino está plenamente integrado en estructuras acb y el encuentro disputado el pasado sábado no es más que un paso adelante en un proceso que favorece el crecimiento del baloncesto en su conjunto. “Me parece genial todo lo que sea profesionalizar más la liga y el baloncesto femenino. No solo es ganar o perder, algunos clubes tienen estructuras algo precarias y es necesario que tengan sólidas bases con servicios médicos, de prensa, marketing y que los clubes crezcan en bloque, no que se desarrollen y en un par de años desaparezcan. Los clubes acb saben lo importante que es tener esta estructura y eso nos ayuda a nosotras”, declara Pina.
La pasada primavera en Zaragoza se dio un paso adelante en el impulso integrador del baloncesto femenino en clubes acb y su entidad incorporó la estructura del primer equipo del Stadium Casablanca para fortalecer el baloncesto dentro de la ciudad y la región. “He estado en muchos equipos por Europa y no he encontrado a un equipo que trabaje tan bien y tan sólidamente como se hace en Zaragoza. Se tienen los medios para que este sea un club importante”, asegura Laura Nicholls.

Junto a estos dos clubes, Movistar Estudiantes es el tercer club acb con equipo en Liga Femenina Endesa. El compromiso de la entidad colegial con el baloncesto femenino es el más longevo y ya desde la temporada 2001/02 cuenta con un primer equipo que ha competido en la primera o segunda categoría nacional.
Pero más allá de estos tres equipos que sirven de punta de lanza, otros clubes acb apuestan por el crecimiento de sus estructuras con cantera y primeros equipos femeninos. y así el propio Barça CBS, Unicaja y Joventut de Badalona cuentan con equipos en Liga Femenina 2 y aspiran en breve a poder competir con los mejores equipos españoles. “Estoy encantada con que nuevos proyectos de clubes acb se vayan sumando y haciendo más grande el baloncesto femenino”, asegura María Pina. “Es un paso adelante tener equipos masculinos y femenino, imagínate la rivalidad que se puede crear”, añade Nicholls.
Sobre las sinergias que se establecen en esta relación, Pina también considera que el baloncesto femenino puede aportar aspectos positivos a los clubes acb y habla de la vertiente más humana. “La Fonteta con nosotros se llena; es más, sabemos que ha habido gente que se sacaba sólo el abono femenino a pesar de que si sacabas el masculino incluía los partidos del femenino. Quizá nosotras somos más cercanas, más emocionales y ese feedback es bueno porque transmite proximidad entre la afición y los clubes”. María se muestra feliz con el proyecto taronja y asegura que en el club “todo el mundo está volcado con el equipo”.
La valenciana, además, considera que “cuanta mejor visión demos, vamos a conseguir que más gente joven vea baloncesto y se practique más deporte. Por ejemplo, L’Alqueria está llena de niños y niñas, y una de las claves es porque también nos ven muy cerca a los chicos y las chicas, se ven reflejados y quieren sentirse tan bien como nos sentimos nosotras”.
Por su parte, Laura Nicholls piensa que el estar dentro de grandes estructuras puede ayudar a atraer nuevas jugadoras por ese sentimiento de pertenencia a un grupo o a un club reconocido. “Ojalá hubiera habido en mi época un Racing de Santander de baloncesto. Imagina al que le gusta ver o jugar a fútbol, pero su deporte es el baloncesto y puede jugar en su equipo de siempre, pues si tienes chicas que le gusta el Casademont Zaragoza, que es un equipo reconocido, van a tener más ilusión por jugar en el equipo de la ciudad. Ahora puedes ver y sentir jugadoras, y eso es algo muy grande que va a ayudar a que haya más niñas jugando porque es el espejo donde ellas pueden verse reflejadas”.
Como se puede apreciar la experiencia y la dimensión de los clubes acb puede suponer un gran apoyo para consolidar las estructuras del baloncesto femenino, dotar de un mayor profesionalismo a los equipos y seguir haciendo que sea el deporte femenino con más licencias en España. Por otro lado, los clubes acb son cada vez más conscientes del valor que aporta el deporte femenino a sus entidades y tratan también de rentabilizar en lo deportivo y lo social todos los inputs que proceden de un deporte que, no olvidemos, nos ha acostumbrado a grandes alegrías en las últimas competiciones nacionales. Está claro, apostar por masculino y femenino es, en definitiva, apostar por el baloncesto en mayúsculas.
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