Yasmina Alcaraz, árbitra de la Liga Endesa, reflexiona en Endesa Basket Lover sobre el arbitraje, qué motivaciones le llevaron a dirigir partidos y la importancia de hacer visible a la mujer en todos los aspectos del deporte
En estos días tan raros de coronavirus, me preguntan cómo es aquello de arbitrar sin público. Mi respuesta suele sorprender: prefiero que lo haya. Es mi segunda campaña y estoy motivada, pero, pese a tener un punto menos de presión en la toma de decisiones, ese ambiente que dan los aficionados genera una atmósfera muy positiva para el deporte y nuestra propia concentración. A jugadores, técnicos y colegiados, el ruido y el ambiente nos hacen estar mucho más enchufados...
Es un orgullo ser la primera persona nacida en Girona en llegar a arbitrar en acb y un honor representarla. Intento colaborar lo que puedo con la territorial, anhelando devolver todo lo que me han dado. Del mismo modo, noto que, junto a otras mujeres, estamos abriendo puertas a otras chicas que pueden verse reflejadas para seguir hacia adelante. Más guía que espejo, deseando generarles expectativas y potenciar su motivación a través de una proyección más larga...
En este mundillo del arbitraje, nuestros títulos pueden ser ir a la Copa, entrar en un Playoff, arbitrar una final o, simplemente, entrar en las designaciones de la jornada. Todo es un paso más, aunque prefiero que me recuerden en un futuro por compañerismo o por buena persona. Soy emocional y sensible y en casa me enseñaron tener los pies en el suelo, sin olvidar de donde vengo y respetando el trabajo y el esfuerzo por lo que hago y la educación y humildad con los que comparto este sueño. Es lema de vida...
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