España acelera hacia los cuartos (59-79)
España volvió a mostrar su mejor cara y derrotó a Japón en un partido muy serio y donde controló los nervios. Su triunfo, unido a la victoria de Alemania, le deja como primera de grupo y evita el cruce de octavos.
España derrotó por 59 a 79 a Japón y se clasificó para la fase de cruces de la Copa del Mundo. No fue un partido de luces, sino de bajar al barro y sufrir el alto ritmo y la agresiva defensa de Japón. El juego español quizá no fue bello, pero sí resolutivo e inteligente para contrarrestar las fortalezas del rival y sacar partido de sus debilidades.
Llegó a tener una renta de 11 puntos cerca del final de la primera parte, pero el partido se enredó con las faltas pitadas y no pitadas, y la ventaja construida quedó prácticamente en nada.
La aparición estelar de Awa Fam (16 puntos y 10 rebotes) en el tercer cuarto mejoró la situación y devolvió la ventaja del inicio para, esta vez sí, hacerla buena y asegurar una victoria muy sufrida pero también muy dulce. Lo es porque el triunfo de Alemania en el otro partido que se disputaba mete al equipo como primera de grupo y clasificada directamente para los cuartos de final.
Los primeros minutos denotaron la importancia de lo que había en juego y el acierto tardó en llegar. Como era de prever, Japón salió a morder, complicando mucho la circulación de balón de España y cortando las líneas de pase interior. Sin poder ejercer su superioridad en la pintura, los triples de María Conde e Iyana Martín (20 puntos) eran la mejor noticia del arranque de encuentro (2-8).
Japón no tardó en cargarse de faltas con su presión constantes dos contra uno, y aunque eso hizo que España entrara en bonus a los cinco minutos, sacó al equipo de su buen momento.
La respuesta española vino con un movimiento táctico y Miguel Méndez colocó a Conde de cuatro y buscó situaciones de Mariona Ortiz al poste bajo. Dado que las grandes españolas no habían podido sumar por dentro, las pequeñas podían castigar su superioridad física. Estos ajustes dieron resultado y España volvió a hacer crecer su renta al termino de primer cuarto (15-23).
Japón también hizo sus propios ajustes y puso en escena la defensa zonal. No tanto para contener el rebote como para protegerse de los cortes exterior. Eso y los puntos de Ramu Tokashiki volvieron a apretar el marcador. La tensión ya se podía sentir como demostró Awa Fam con su grito liberador tras conseguir un dos más uno. No estaba siendo su tarde (falló los seis primeros lanzamientos) y la rabia contenida por fin pudo soltarse.
La alegría del instante tuvo continuidad con el triple de Maite Cazorla (muy resolutiva con siete puntos y cinco asistencias) que colocó 10 arriba a las españolas. A veces con el cincel, otras con el pico, pero construyó una ventaja interesante minutos antes del descanso que, sin embargo, se evaporó en un final confuso, con decisiones arbitrales que enfadó a las jugadoras y provocó una técnica a Miguel Méndez. España había sobrevivido al primer acto, pero no se iba con las mejores sensaciones (36-39).
Con la tranquilidad que da el reposo del vestuario y las indicaciones técnicas oportunas, el inicio de España fue diferente. Aunque lo que realmente marcó la diferencia fue el emerger de Fam en el partido. La pívot anotó siete puntos y asistió para una canasta de Helena Pueyo con la que el equipo volvió a irse 11 arriba.
Y al igual que en el segundo cuarto, se llegó a ese instante de cuarto donde no importaba dejar de lado la belleza del juego para imponer la practicidad, merecía la pena ser precavidas y no arriesgar que a hacerlo y perder la renta. Eso lo entendió mejor el equipo o, al menos, encontró el punto de acierto necesario para llegar a los últimos minutos con un favorable 48-57.
España había ido encontrando soluciones (y ansiolíticos) para el juego de Japón y entró en el momento con una renta que solo tenía que saber gestionar. Así, que no pasara nada en los primeros minutos era una buena noticia y más si el recurso del triple seguía dando réditos y permitía disfrutar de la máxima ventaja del encuentro (50-63) a menos de siete minutos para el final.
Había llegado la hora de meter el partido en formol y que no pasase más… y contra Japón eso ya es mucho. Las niponas empezaron a arriesgar mucho más de la cuenta y eso abrió líneas en su defensa, mientras que en ataque solo la magnífica Kokoro Tanaka (15 puntos, cuatro rebotes y tres asistencias) mantenía viva la llama de la esperanza.
Fue un partido largo, denso y lleno de nervios, pero con final feliz. Incluso España pudo respirar los últimos minutos, no mucho, pero lo suficiente para saborear la victoria y el pase como primera de grupo. De padecer a disfrutar de los cuartos directamente.




