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Andy Panko: Un abrazo de tres siglas
No todos los días se abraza a un MVP. La mujer de Panko se puso en contacto con el Lagun Aro para darle una sorpresa a Andy en el día más especial de su carrera, en el que fue designado MVP Orange de la liga regular. Y él le devolvió el guiño en la gala, con emotiva dedicatoria. Descubre el lado más cercano de la estrella donostiarra

Redacción, 8 Mayo 2012.- Andy se frotó los ojos cuando llegó a Madrid. No se lo podía creer. La ilusión por la 5ª plaza de su Lagun Aro, el orgullo por estar en el Mejor Quinteto de la Liga Endesa, las opciones incluso de ser el MVP Orange de la competición. Todo quedaba en un segundo plano. En ese momento, era el hombre más feliz del mundo. Y el baloncesto era solo una excusa.

Su familia había venido, por sorpresa, desde Estados Unidos para apoyarle en su día más grande en la Liga Endesa. Su niño, Román, llamado así por su compañero en Bilbao Montañez, y su mujer, acababan de aterrizar horas antes desde el otro lado del charco, para estar presentes en su galardón como Mejor Alero de la Liga Endesa 2011-12. Habría más.

Esta fue una pequeña entrevista a dos partes. Antes y después de su coronación como MVP Orange. Entre bambalinas, mientras los protagonistas de la gala del Playoff entraban y salían apresurados, cambiándose del traje a la equipación oficial y viceversa, según el acto que les tocara. Andy era el mejor acompañado. A su lado, su esposa. Sobre sus rodillas, su niño.

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“Mira, papá, ese es un hombre de negro”, le decía Roman a su papi cuando entraba Grimau en la sala. Andy le daba la razón, mientras el niño volvía a dirigir su mirada a su videojuego portátil, ajeno a la cantidad de estrellas que le rodeaban.

Era el regalo más especial. “Suelen ir a los partidos, pero llevaban un tiempo en Estados Unidos, porque el hijo se hace mayor y querían escolarizarlo allí. Llevaban como dos meses fuera de España, Andy no les veía desde entonces. Cuando se enteraron de que estaba en el Mejor Quinteto, su mujer llamó al club y juntos colaboraron para darle esta sorpresa. Llegaron directamente a Madrid y se quedan hasta el miércoles por la mañana, ya que Panko tiene que volver a Donosti a entrenar”, confirmaba la jefa de prensa del club, Cristina Sarasola.

“Ha sido una gran sorpresa, no sabía nada, ha sido una de las mayores sorpresas que me he llevado en toda mi carrera profesional”, comentaba Andy, que no disimulaba su emoción. Fueron meses complicados. “Siempre he sido una persona tranquila. ¿La vida sin ellos? De casa al entrenamiento y del entrenamiento a casa. No salgo, no voy a fiestas. Con ellos, hablaba por Skype durante un buen rato pero nunca será lo mismo. Agradezco el detalle que han tenido y estoy muy emocionado por venir aquí y verlos. Cuando tienes 34 años, eres padre y tienes dos hijos…”.

“No, papi, no tienes 44, tienes 34”, le interrumpía de forma cándida Román tras haber escuchado mal. Carcajada general. En ningún momento, ni durante la entrevista, Andy se separó de ellos. Solo cuando el acto empezó y tuvo que sentarse en primera fila, al lado de los otros protagonistas, se alejaron durante unos minutos. Compensaron.

Y el MVP Orange de la temporada 2011-12 es… ¡Andy Panko!




El jugador, sorprendido, se levantó, subió al estrado y pronunció sus primeras palabras, en su idioma materno. Mirada al público, señalando a sus dos mayores apoyos. “Cariño, esto es para ti. Gracias por todo lo que haces por mí”, comentó el jugador, que quiso agradecerle a su mujer, en el punto álgido de su trayectoria, toda la ayuda recibida durante su carrera profesional.

Minutos más tarde, mientras los periodistas hacían cola para hablar con el gran centro de atención, Roman jugaba con el galardón que le designaba como Mejor Alero, mientras él sostenía el trofeo de MVP Orange. Un cuento con final feliz. “Por supuesto que mis primeras palabras fueron en honor a mi familia. Gracias a mi mujer he conseguido vivir mi sueño de ser jugador de baloncesto. Lo duro que la gente no ve es lo que hay detrás del escenario. Y eso lo vive la familia en casa”.

“Conocí a mi esposa hace 12 años, en un bar, cuando aún estaba en la Universidad. Y tengo dos hijos, un chico de 5 años, Roman, y una niña de dos años, Reya. Son mi vida”, añadió. La foto de familia no podía ser más feliz.

Andy Panko lo miraba una y otra vez, sin llegar a creérselo. “Joder, macho”, dijo en perfecto español nada más recoger el trofeo. Incrédulo, el norteamericano se alegraba más por su equipo que por sí mismo. “Ser MVP Orange es muy grande pero más importante aún es el rendimiento del equipo. ¡Que hemos sido quintos en ACB!”

Foto EFEDOS / Ortzi Omeñaka


En el primer tercio de la temporada, cuando arrasaba en cuanto a números pero su equipo tenía balance negativo y estaba más cerca del descenso que del Playoff, tuvo que responder si, con los mejores números de su carrera, aquella era la versión más completa de Andy Panko. El balance del Lagun Aro pesaba más.

“Individualmente sí, los números están siendo los más altos de mi carrera ACB, pero para mí son únicamente una vía de ganar partidos y los hemos perdido. Solo quiero ganar, esto es un deporte de equipo y el objetivo es sumar victorias. Será la mejor versión vista de Andy Panko cuando ayude a ganar más al Lagun Aro”. Dicho y hecho. No se puede decir que no avisó.

“Tengo 34 y, obviamente, a este edad mi objetivo no era ser el MVP, sino dar un paso al frente y conseguir que el Lagun Aro ganase. Ser quintos en la Liga Endesa es muy difícil y más para para nosotros, siendo una ciudad pequeña y un club modesto. Este ha sido mi mejor temporada en el plano individual y ha servido a que el equipo jugase muy bien. Son ambas cosas… y por ello estoy tan radiante”.

El mejor Andy Panko visto hasta ahora, pero quizás quede aún uno más grande aún por venir. “Todos los años crezco, cada temporada soy un poco diferente e intento ser mejor. Este próximo no será una excepción. Me he puesto nuevos objetivos a mí mismo. Tengo 34 y siempre puedo mejorar en algo, espero poder lograrlo”.

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Y ahora… ¿qué? Asimilar la gloria puede esperar. La canch, expectante. “Tras este galardón, tengo que continuar, no quiero descansar y necesito jugar más partidos. Tengo muchas ganas de enfrentarme al Valencia Basket, un gran equipo contra el que lucharemos. Me queda una cosa pendiente. Sentarme y ponerme a pensar lo que significa ganar este maravilloso MVP. Quizás lo haga en verano… ¡es un sentimiento fantástico!.

Alegría desbordada para un jugador casero que comparte el cielo con los suyos. Abrazarles le dio fuerzas. Las vacaciones pueden esperar. Y avisa al Valencia Basket: “Estaba planeando las vacaciones. Pensaba ir a casa para ver a mi familia. Pero ahora que ellos han venido y les he visto… estaré bastante tiempo por aquí todavía”. Es el sueño del Lagun Aro.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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