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Alba Torrens: La fuerza del pensamiento positivo
En el peor momento de su carrera, Alba Torrens no pierde la sonrisa. Recién operada y con varios meses por delante de dura recuperación, en su mente no hay lugar para las nubes. El sol alumbra a una jugadora con estrella dentro y fuera de la pista

Redacción, 22 feb. 2012.- Buscar la unanimidad en el baloncesto es una tarea poco menos que imposible. En cualquiera de su faceta siempre encontraran personas con opiniones contrarias. Da igual que se hable de estilo de juego, equipos y mucho menos de jugadores. Podemos asegurar sin temor a equivocarnos que si hablan de cualquier jugador/a por cada opinión favorable que reciban, podrán escuchar, al menos, a un detractor que lo critique.

Asumiendo la realidad de que casi es imposible hallar la unanimidad baloncestística, hay un caso que actúa como excepción. Se trata de una jugadora sobre la que todos coinciden a la hora de hablar de sus virtudes como deportista y a la que le llueven alabanzas por las bondades de su persona. Todos convienen a decir que Alba Torrens es diferente al resto; lo es por la magia que destila su juego en la pista pero, sobre todo, porque su carisma marca la diferencia con el resto fuera de la pista.

Quienes la conocen hablan de una persona afable, siempre dispuesta a ayudar a los demás y con un espíritu jovial capaz de hace extraño algo que debería ser tan normal como la naturalidad en las estrellas del deporte. Alba lo consigue porque, y es lo que tiene de maravilloso la jugadora de Binissalem, convierte lo cotidiano en algo especial... porque ella es especial.

(Foto Cipriano Fornas)

Quizá por ello dolió especialmente la noticia de su lesión el pasado 19 de enero. La pista del Lotos Gydnia ya entra en la leyenda negra del baloncesto, porque allí la estrella de Alba Torrens perdió por un instante la luz que siempre le acompaña. Era el inicio de la segunda parte de su partido de Euroliga cuando se produjo la fatídica jugada. Un recuerdo que se revive en la narración de la propia Alba Torrens. “Pasó todo muy rápido, pero creo que recordaré durante un tiempo las sensaciones que viví. Recuerdo que vi el pase de una compañera, fui a coger la pelota y noté que me costó un poco llegar y ya no caí equilibrada. Enseguida noté una sensación bastante extraña en la rodilla. Después recuerdo estar tumbada en el suelo y aunque no fue una sensación de mucho dolor, sí que no fue nada agradable”, señala una Alba Torrens que reconoce haber visto en video la jugada. “He visto la foto alguna que otra vez pero el video sí que lo he visto una vez y creo que no podré verlo. Lo vi para ver que había pasado, pero creo que si ahora me lo ponen no querría verlo”.

Aquel pase que intentaba Diana Taurasi sobre el corte de la balear nunca llegaría a su destinataria. La norteamericana Jolene Anderson tuvo la mala fortuna de chocar con Alba y desequilibrarla lo suficiente para que la pierna derecha quedara en mala posición. El apoyo sobre el parqué acabó produciendo en la rodilla el fatal desenlace de la rotura del ligamento cruzado.

Rápidamente, Taurasi se acercó a interesarse por Alba. Ella, tendida en el parqué todavía no era consciente de qué había sucedido. “Es una sensación de no saber que tienes pero donde sí que percibes que sufres algo grave”.“Al principio no sabes la gravedad de la lesión pero cuando vino la fisio le dije ‘creo que me he roto’”. Los momentos posteriores al incidente fuero de cierto caos, el partido había quedado en un segundo plano y lo único significativo era saber el estado físico de una Alba Torrens que viajó al hospital para conocer un rápido diagnóstico.


Nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido

Sin resultados definitivos, pero con la certeza de la gravedad del problema, la pierna de Alba tuvo que ser inmovilizada con yeso para poder completar el regreso a Estambul. Seguramente fue el viaje en avión más triste de su corta carrera profesional. Ella que ha vivido el éxito y el fracaso deportivo, por primera vez se enfrentaba a un incierto futuro donde se entremezclaban el dolor físico de la lesión y el emocional por un futuro desconocido al que enfrentarse. “En esos primeros momentos no era muy consciente de todo. Esperaba a ver qué podía pasar porque en primer lugar no piensas en lo que esa lesión puede suponer, luego sí que emocionalmente ves que es una lesión que te deja un tiempo largo sin jugar”, relata Alba Torrens.

Con el diagnóstico en mano y la previsión de la larga recuperación que está por venir, la jugadora de inmediato comprendió que por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. “Rápidamente lo que piensas es en todo lo que no podrás jugar, pero también es verdad que tienes que cambiar el chip e intentar ser positiva en todo momento. He aceptado lo que tengo y desde el primer día he pensado en qué hay que hacer para estar bien y volver pronto a jugar”.

(FIBA Europe/Serdar Celebi)

Dicen que el pensamiento negativo sólo hace que multiplicar por dos la complejidad de cualquier problema y por ello, Alba Torrens ha desterrado de su mente cualquier atisbo de negatividad. En los días más grises de su carrera deportiva, la balear sonríe a colores pensando en el futuro. Con una entereza y madurez impropias de su edad, la magia que lleva dentro Alba vuelve a relucir con el optimismo y vitalidad que transmiten sus palabras.

Y lo hace con el mismo brillo de su sonrisa. Esa eterna sonrisa que ni en los momentos más tristes deja de ofrecernos destellos de optimismo. Alba encuentra en cada detalle de la vida un motivo para ser feliz. “Esta lesión no me quita la sonrisa”, asegura. Haciendo gala de esta filosofía vital, Alba reconoce lo duro del momento, pero incluso dentro del mismo halla una razón para pensar en positivo. “Por supuesto que duele estar parada, porque una jugadora lo que quiere es jugar y cuando no puede, es duro. Son los peores momentos, pero a la vez también son cosas que hay que saber llevar. Son cosas que pueden pasar y que forman parte del deporte y situaciones que hay que superar. Aprendes cosas de esta lesión, vuelves más fuerte y ahora es el momento que hay que pasar y desde luego que voy a intentar pasarlo de la mejor forma posible y siempre deseando con el momento de volver a jugar y dar brincos”.


No entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos

Un hecho tan significativo como el de su lesión, ha dado lugar a la reflexión en Alba Torrens. Estar parada puede tener muchas cosas malas, pero también buenas y en el caso de la joven balear le ha permitido valorar lo especial que es el baloncesto en su vida… y como ésta puede cambiar en cualquier instante. Para Alba Torrens, su actual realidad hace que “te des cuenta que nunca sabes lo que puede pasar, que pueden venir situaciones inesperadas y nunca sabes si estás preparadas o no para ellas. En estos momentos tienes que ser fuerte y aceptarlo para ponerte manos a la obra para volver a estar bien y, bueno, sí que te das cuenta un poco de lo que disfrutas cuando estas jugando y de la falta que me hace cuando no puedo hacerlo. Esta es la motivación que tengo para volver cuanto antes”

Es su motivación pero también es el deseo de todos cuantos la conocen y aprecian. Las muestras de calor y afecto a su persona se han multiplicado exponencialmente al cariño que ella transmite. Al poco de producirse la lesión, su noticia corrió por internet y en twitter el hashtag #animoalba se convirtió por unas horas en tema del momento en aquella noche de enero. Unas muestras de afectos que ni la lejanía del lugar ni la dureza del momento impidieron que llegaran a Alba. “Estaba un poco lejos de España pero la distancia no importaba y he sentido el cariño de todos desde el primer momento. Estaba bien en esos primeros instantes, pero se agradecen muchísimo los ánimos, los mensajes y llamadas”, comenta.

El interés por el estado de Alba comenzó en su club y compañeras las cuales no han dejado sola ni un solo momento. “Por parte del club y las compañeras se han portado genial. En estos momentos es cuando realmente entiendes y valoras el sentido de la palabra equipo. Todas se han portado muy bien conmigo, me han ayudado el tiempo que he estado en Estambul y para nada he estado sola”, dice. Desde la entidad otomana le han dado todas las facilidades para decidir el camino a seguir en su recuperación y ahora, ya en casa, es el baloncesto español quien recoge el testigo del afecto a brindarle.

Es lo mínimo que se podía hacer por una persona que da tanto a los demás. Ella, que tiene una nariz roja en su mochila y que siembra una sonrisa en los demás, se merece recolectar todo el apoyo y cariño del mundo de la canasta. Por eso es ahora, frente a la incertidumbre del momento y la dificultad para encontrar motivos para sonreír, es cuando todos los que la conocen han querido ponerse una nariz roja y regalarle la mayor de sus sonrisas a la gran Alba Torrens.

(Foto FIBA Europe / Elio Castoria)

Nunca supe lo que era ser fuerte, hasta que ser fuerte fue la única opción que tuve

El dolor físico del momento remitió, eso le dejó más tranquila y casi desde el primer día comenzó a pensar y trabajar en cómo regresar cuanto antes. Sentada en el sofá, Alba afronta como cada día los ejercicios físicos que debe realizar para una pronta recuperación. Se emociona contando los “deberes” que le han puesto para acondicionar la rodilla y pregunta a sus médicos las repeticiones con la que debe hacerlos. Precisamente es esa inquietud por mejorar la que nos permite volver a ver la chispa de la felicidad que hay en Alba y que la distingue de los demás.
Dicen que el éxito resulta de la lucha contra los obstáculos, que sin obstáculos no hay verdadero éxito y por eso una ganadora como Alba Torrens no va a permitir que este ligero traspié perturbe su brillante carrera profesional o le reste un ápice de alegría.

Semanas después de su lesión Alba cuenta como espera encontrar algo bueno en esta nueva etapa que le toca vivir. “Primero, ya he empezado la recuperación, lo importante es que la rodilla se recupere y ello conlleva que se trabaje duro todo el cuerpo físicamente. En eso me voy a centrar muchísimo. Ahora sé que no puedo entrenar en la pista con una pelota pero sé que hay que dar los pasos que tocan y se va a hacer otro tipo de entrenamiento. Se va a entrenar igual de duro, no con la pelota que siempre es más divertido, pero será un entrenamiento igual y es el que voy hacer”. Por otra parte, Alba sabe que estos meses de parón pueden venir incluso bien para mejorar ciertos aspectos del juego y asegura que “cuando hay un parón se puede hacer un poco de autocrítica. Me puedo ver jugar y ver qué cosas mejorar. Desde fuera te puedes ver y alguna cosa que se pueda mejorar en esta situación sí que voy a intentar corregirla”.

Frente a la adversidad del momento Alba ha entendido que ser fuerte “es la única manera de afrontar la lesión”. Con la entereza de las ganadoras y la valentía de las grandes personas. Ha asumido la lesión sin que ésta le robe ni un centímetro a la ilusión por el baloncesto y, por su puesto, no va a desfallecer en su ánimo por regresar cuanto antes. “Está claro que no quería lesionarme o preferiría vivir otro momento, pero ahora toca jugar este partido y lo voy hacer de la mejor forma posible. Es una manera diferente de entrenar, pero ahora es lo que hay que vivir y por supuesto seré fuerte y lo afrontaré con muchos ánimos”, dice.

Incluso en el infortunio las personas nobles de corazón y grandes en espíritu encuentran un recodo para la esperanza. El de Alba es volver más fuerte que nunca, enterrar ese apodo de la flaca con el que su compañera Diana Taurasi se refiere a ella e incluso “volver con músculos”, bromea. Desde ya se está forjando la Alba Torrens 2.0, seguro que una versión más fuerte y mejor que la jugadora que ahora conocemos. No tengan dudas de ello, pues Alba pertenece a la generación del 89, llamadas las biónicas y, ya saben, una mujer biónica es mucho más fuerte que cualquier otra… y más ella, una jugadora de la que siempre se espera lo imprevisible y que hace realidad lo imposible.

Alba Torrens ya emprendió el camino de regreso a las pistas. Desea que eso suceda, tiene fe en que sucederá pronto y, sobre todo, la valentía para que ello así sea. Como dice Alba “la cuenta atrás para el regreso a las pistas ha comenzado…”

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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