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And the winner is...? Un Real Madrid de película se exhibe en Atenas
Si esto fuera una película, el partido del Real Madrid debería titularse "Lo que bien empieza, mejor acaba". Bordando el mejor guión posible, el conjunto blanco realizó una actuación portentosa, ganando con solvencia en Atenas y presentando su candidatura al Oscar...perdón a la Euroliga


Louis Bullock, protagonista de la gran película blanca en Atenas (Foto Euroleague/Getty)

Redacción, 17 dic. 2009.- Que un equipo que sólo ha perdido tres partidos en lo que llevamos de temporada, sea líder y llegue a un encuentro con dudas es cuanto menos sorprendente. Pero estas cosas tiene el deporte, que un Real Madrid casi perfecto perdió en cuatro días dos encuentros y afrontaba el choque más difícil del año con la incertidumbre sobre su rendimiento.

Dudas que crecían por la ausencia de Sergio Llull y la precariedad física de otros jugadores. Sin embargo, si días atrás Jorge Garbajosa se preguntaba qué respuesta tendría el equipo con las derrotas, hoy ya sabe que se puede confiar en este Real Madrid porque de un plumazo ha borrado de su memoria las derrotas en Polonia y Galicia.

Lo hizo con un partido soberbio, de esos de grabar en video y ponerlo con el tiempo una tarde de lluvia y frío mientras uno disfruta de palomitas y abrigado en el sofá de casa. No fue una producción made in Hollywood, pero el guión del partido fue de película… y de Oscar.

Para comenzar, el inicio fue de los de Alfred Hitchcok, de esos que desde el primer momento engancha al espectador y no da tregua. El Real Madrid era un vendaval desatado que arreciaba sobre un Panathinaikos que todavía no había llegado al pabellón. 2-12 de primeras y 8-22 para terminar un primer cuarto que lo hubiera firmado Steven Spielberg por lo espectacular del mismo.

10 minutos geniales con dos jugadores metidos a protagonistas: Pablo Prigioni y Novica Velickovic. El base argentino se crece en grandes escenarios y que mejor que el OAKA para dar un recital. Soberana dirección, dominando los tiempos, presionando en defensa, desquiciando a un equipo que, sin auténticos bases, nunca tuvo la cabeza suficiente para digerir el partido planteado por el rival.

Y que decir de Nole Velickovic. Denle el papel que quieran que el serbio lo bordará. Pueden ponerlo de cinco defensivo, de cuatro abierto o, como en esta ocasión, de alero en plan killer. Nole fue la particular “Pesadilla en Elm Street” de Stratos Perperoglou y lanzó a los blancos de buenas a primeras.

Como era de esperar los verdes del Panathinaikos reaccionaron, dieron réplica, pero el antagonista que hoy actuaba no era el mismo… le faltaba algo. Lo intentó Mike Batiste, probó suerte Vassilis Spanoulis, pero cuando la bola no quiere entrar (el Panathinaikos metió su primer triple al décimo intento) no hay nada que hacer.

La película que dibujaba el Real Madrid era inmejorable y Louis Bullock se metía en el papel de protagonista. Lástima que la actuación blanca fuera en un teatro adverso y calentara el humor del rival y el público asistente.

Spanoulis y, especialmente Batiste, se metieron en el papel del malo de la película y el pívot realizó un sensacional placaje de NFL sobre Prigioni. Lástima que esto no fuera fútbol americano y su comportamiento no fuera lo más deportivo del mundo. Para entonces, el Real Madrid ya hacía tiempo que estaba haciendo un sólo de guitarra y ganaba por más de 20 puntos… ¡en Atenas!

Pero ay amigos, Atenas es mucha Atenas y la afición griega también es de película. ¡Qué forma de animar! A coro y recogiendo el testigo del despertar verde el público comenzó a creer que la película podía tener otro final del previsto cuando a menos de dos minutos sus chicos se ponían a menos de nueve puntos de diferencia (61-70).

El Real Madrid había encajado un parcial de 12-0 durante el nudo de esta historia, pero no iba a permitir que la noche de jueves se tiñera de drama griego. Kaukenas, sí ese jugador que se parece al último James Bond, cogió su arma favorita, el balón de baloncesto, y, desde 6,25, como un francotirador atinó con el aro.

Ya no había historia que contar… en los créditos de esta película deben aparecer los 15 puntos de Bullock, los 13 y cinco rebotes de Garbajosa, pero también es momento para el director de esta película, Ettore Messina que volvió a ganarle a Obradovic y demostró estar hecho de otra pasta…. tanto que alguno hablaría de Termessinator cuando una botella de agua le impactó y el siguió sin inmutarse. Lo dicho, de película.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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