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Los candidatos a la Euroliga: potencias griegas, eterno CSKA y Montepaschi
Todos conocemos a los equipos españoles pero, más allá de ellos, ¿quiénes son los candidatos a la Euroliga? Imanol Martínez nos presenta en profundidad a las potencias griegas (Panathinaikos y Olympiacos), al nuevo CSKA de Pashutin, a la bellísima Montepaschi Siena y a los outsiders de Estambul: Fenerbahçe Ülker y Efes Pilsen

Panathinaikos

La Euroliga vuelve a mirar hacia Atenas. Panathinaikos y Olympiacos concentran junto a las dos potencias presupuestarias ACB, Regal FC Barcelona y Real Madrid, gran parte del gasto económico en el continente. El resultado nos ofrece cuatro plantillas extensas, plenas de calidad y candidatas a copar la Final Four de París. En la capital griega la apuesta de ambos colosos es completamente distinta, situación explicativa del momento tan diferente que atraviesan ambos clubes. Panathinaikos representa la solidez, estabilidad y el ciclo exitoso. Hecho a imagen y semejanza de Zeljko Obradovic. El preparador serbio logró conquistar la cuarta Euroliga desde que se sienta en el banquillo ateniense en la Final a Cuatro de Berlín, manteniendo su permanente idilio con la máxima competición continental. Tiempos de Obradovic. Dominio que se extiende al campeonato doméstico, donde Panathinaikos ha conquistado las últimas siete ligas griegas.


Panathinaikos es el último campeón de la Euroliga (Foto Euroleague/Getty)


Los triunfos conseguidos durante la anterior temporada han permitido al club que preside Pavlos Giannakopoulos afrontar con tranquilidad el mercado estival y apostar por la continuidad. Como refuerzo destacado tan solo ha llegado a Atenas Milenko Tepic, procedente de Partizan. Obradovic ha vuelto a explotar su conexión con Partizan por segundo año consecutivo y a Nikola Pekovic une ahora la versatilidad y el talento de Tepic, dos de los jóvenes ya realidades en Euroliga y parte fundamental en las recientes magníficas actuaciones de Partizan. El puente aéreo Belgrado-Atenas expele humo. Dusan Kecman regresa a la capital serbia tras haber ejercido de cicerone de Pekovic durante el primer año del poderoso pívot en Atenas. Panathinaikos refuerza y rejuvenece su línea exterior con Tepic. Puede parecer a primera vista que el equipo griego acumula demasiados hombres en los puestos de base y escolta, pero la estatura, movilidad y conocimiento de juego hacen de Milenko oscuro objeto de deseo que satisfaga un antiguo deseo, candidato a reforzar la teórica posición de alero, maltrecha la temporada pasada con la única presencia de Perperoglou. El jugador serbio le ofrece a Obradovic su excelente capacidad de circulación, visión de juego, aptitud defensiva y versatilidad ofensiva, capaz de mostrar un juego al poste desarrollado, fundamentos aprendidos a fuego y amenazar con un tiro exterior fiable si lo realiza bien posicionado y con espacio. Situaciones habituales dentro del juego que ordena el patrón táctico del serbio, donde se convierte en habitual la movilidad de balón, el pase extra y ocupación de las esquinas para un tiro cómodo. Panathinaikos refuerza así una posición que cuenta también con el internacional griego Efstratios Perperoglou, y puede haber encontrado en Tepic la pieza que engrane su juego exterior e interior y cubra definitivamente el hueco dejado por el añorado Siskauskas.

Para acompañar a la joven estrella serbia en el juego exterior, Panathinaikos repite el dibujo de la anterior temporada una vez renovado Sarunas Jasikevicius. El lituano es el espíritu libre y excedente de imaginación dentro de la línea de trabajo que ordena Obradovic. El entrenador serbio concedió cierto aire de libertad a Sarunas para lograr, al fin, durante la pasada temporada un rendimiento adecuado del genio báltico, cuya actuación en la final de Berlín nos devolvió a tiempos pretéritos que creíamos formaban parte ya del país de Nunca Jamás. Para que la fantasía tenga cabida en el campeón de Europa, Diamantidis aporta la solidez necesaria. El polivalente jugador

Spanoulis es el último MVP de la Final Four (Foto Euroleague/Getty)

griego es la extensión de Obradovic sobre el parquet, cuyo trabajo permite brillar a otros de sus compañeros. Defensa y dirección, las condiciones físicas de Diamantidis le ayudan a emparejarse con cualquier jugador que ocupe posiciones exteriores y, junto a Tepic, otorgan una variedad de recursos casi infinita a su entrenador. Ello redundará en beneficio para los estiletes ofensivos del equipo verde. Vasileios Spanoulis es la cúspide, la determinación, el final de gran parte de las evoluciones ofensivas de su equipo. Anotador voraz, trazo irregular pero extremo peligro en el tiro exterior, fabuloso en penetración apoyado en un extraordinario tren inferior, Spanoulis fue el elemento desestabilizador clave que contribuyó a la victoria en Euroliga. Llega de conquistar la medalla de bronce en el pasado Eurobasket en un papel que deberá modificar en Panathinaikos, donde, alejado del balón, aparecerá para decidir, finalizar el sistema o solventar desde su 1x1 la puntual complicación ofensiva. La otra amenaza se llama Drew Nicholas. Tras un irregular inicio en su primera temporada a las órdenes de Obradovic, Nicholas fue entonándose a medida que la competición se extinguía. Su buen final de año le ha servido para continuar en Atenas. Zeljko premia la capacidad de adaptarse en el complicado paso de protagonista a especialista del norteamericano y Nicholas, con su tiro exterior, abre un universo nuevo, una válvula de escape a la ofensiva helena.

Redunda esa apertura exterior en beneficio para el juego interior griego, lo comentado anteriormente del engranaje y equilibrio que Tepic llega para aportar, conexión y balance, todo dependiente entre sí, razonado. Nikola Pekovic es un pívot devastador, con espacio y en ventaja al poste bajo, en la cercanía del aro. Tiro e inteligencia desde el exterior para abrir espacios y hacer llegar el balón en ventaja a Pekovic. Junto a él, la figura del ala-pívot abierto representada por Antonis Fotsis. Dibujos que permitirán jugar con cuatro abiertos y el islote montenegrino como referencia única en la pintura. La versatilidad y talla de Diamantidis y Tepic, capaz de provocar desequilibrios al poste ante defensores más bajos, conjugan a la perfección con el juego de Fotsis, confundiendo los puestos de “3” y de “4”. Mike Batiste aportará, para completar una rotación principal de tres hombres, experiencia y estabilidad para cubrir las lagunas que la pareja Fotsis-Pekovic acostumbra a tener. Uno de los problemas de Panathinaikos puede proceder de lo breve de la rotación interior. Sobre todo si Tsartsaris continúa teniendo problemas físicos y la edad de Batiste profundiza en su estado físico. La figura del joven pívot georgiano Giorgi Shermadini puede cobrar relevancia ante esos problemas. Un 2,16 de 20 años cuya principal contraindicación está ligada precisamente con su estado físico. Es una de las apuestas por el talento joven realizadas por Obradovic, junto a los nombrados Pekovic y Tepic, el pívot de 2,10 y 20 años Giorgos Bogris, y el internacional de nuevo cuño Nick Calathes, base también nacido en 1989. Encontrarán lugar y mayor espacio de juego en la liga griega, a la espera de desarrollarse y ganarse la confianza de Obradovic para asomar en la rotación principal del todopoderoso equipo ateniense. Vigente campeón con argumentos suficientes para intentar repetir galardón.

Olympiacos

Dicen que parte del secreto de la felicidad reside en tener sueños lo suficientemente grandes como para no perderlos de vista. Los patrones de Olympiacos tienen grabada la frase anterior en el encabezamiento de su política deportiva. Durante el verano volvieron a hacer girar los focos de atención hacia El Pireo cuando decidieron fijar sus miras en el mercado NBA. Socratis Kokkalis, uno de los actuales benefactores del Olympiacos, ya construyó el faraónico proyecto que puso al equipo rojo en el mapa europeo a inicios de los ’90. Un proyecto que llevó a Olympiacos a conquistar cinco títulos de liga consecutivos, tres Final Four y la ansiada Copa de Europa de 1997. Un trayecto que obligó al equipo de El Pireo a trasladarse al mastodóntico pabellón de la Paz y la Amistad, un viaje que llevó a parte de las figuras mas deslumbrantes del continente hasta la localidad costera. La lista es infinita. Desde Zarko Paspalj, Walter Berry, Roy Tarpley, Dragan Tarlac, Alexander Volkov, Eddie Johnson, David Rivers, hasta nacionales de la talla de Sigalas, Fassoulas o Papanikolau. Todo en el plazo de un lustro. De 1992 a 1997. Un crecimiento desmedido que abocó al club, tras participar en 1999 en la Final Four, a un proceso de refundación y una década en el ostracismo, a la sombra del todopoderoso Panathinaikos. Una herida profunda.


Por si faltaban, Linas Kleiza, una nueva pieza para Yannakis (Foto Euroleague/Getty)

A pesar de haber alcanzado tras diez años de ausencia la fase final de la Euroliga en Berlín, el equipo de Yannakis se ha reforzado en verano de forma ostentosa. Llegan con contratos elevados Wafer y Kleiza, golpes ambos que se une al dado la temporada anterior con Josh Childress. El inicio de otro ciclo donde la megalomanía parece la seña de identidad más pronunciada. Panayotis Yannakis sigue encontrando en la chequera griega un pozo sin fondo donde satisfacer sus deseos más íntimos en la formación de la plantilla con la que trabaja. Una tendencia a edificar las bases del dominio entorno al físico. El equipo de El Pireo cuenta con ventaja potencial en cada posición de su quinteto, lo que les ofrece, unida a la extensión de su plantilla, la opción de imponer un ritmo poderoso y llevar los partidos a una constante batalla. Una cara temible. Von Wafer y Linas Kleiza son fichados para ahondar en esos desequilibrios. El norteamericano deberá pasar por el exigente proceso de adaptación al continente, pero su capacidad ofensiva unida al diferencial físico para Europa que atesora le convierte en un jugador difícil de defender en 1 contra 1 para la posición de escolta. El lituano Kleiza puede desarrollar funciones de alero y ala-pívot. Yannakis cuenta con varios jugadores que podrán intercambiar ambas posiciones y alternar sus papeles. Josh Childress, Vasilopoulos y el mismo Linas Kleiza blindan el puesto de forward en Olympiacos. La conjunción de Childress, sacando partido a su físico atacando el rebote, buscando hacer daño cerca de canasta o en transición hacia aro, y Kleiza, pudiendo jugar fuera-dentro haciendo gala de su tiro exterior y combinación de movilidad y potencia física, concede una infinidad de variantes al entrenador griego. Con la fortaleza física y la agresividad como seña de identidad. Aprovechando la profundidad y el lujo que ofrece el dinero, Panos Vasilopoulos es un suplente polivalente y de plena confianza para Yannakis. Los mecanismos entre el puesto de alero y ala-pívot que dicten los sistemas helenos se antoja clave.

Para solucionar los problemas de creación y la espesura ofensiva que puede provocar semejante acumulación de centímetros y kilos sobre el parquet, en estático y a media cancha, ritmo mortecino, lentitud y desarrollo del 5x5 que tan cómodo hace sentir a Yannakis, Olympiacos cuenta con Theo Papaloukas y Nikola Vujcic, exterior e interior. El pívot croata aportará su privilegiada visión de juego y lucidez en los momentos que el equipo lo necesite. Por su parte, Papaloukas es la extensión de su entrenador en pista. Desde la figura de Theo parte la identidad de Olympiacos. Es el encargado de imponer el ritmo más conveniente y utilizar todas las piezas a su alcance, sacando el máximo de la extensa nómina de jugadores. Además, tras la baja de Greer es el único base fiable y experimentado a nivel Euroliga con el que cuenta la nave helena. Otro de los nuevos fichajes ha sido Patrick Beverley, base norteamericano de 21 años y 1.85 metros, procedente de la segunda división ucraniana como primer destino europeo. Una apuesta extravagante dado el salto de nivel dentro de Europa al que estará obligado el joven base. Será uno de los atractivos de este Olympiacos comprobar cómo se da salida a posibles problemas en la dirección en ausencia de Papaloukas. El escolta israelí Yotam Halperin puede ayudar en esos aspectos si el problema es grave, además queda comprobar el trato de Yannakis a la situación de Milos Teodosic. El Eurobasket de Polonia ha abierto nuevos horizontes para la plantilla de El Pireo, dejándonos otras dos preguntas al destino.


Theo Papaloukas, fundamental en la creación del Olympiacos (Foto Euroleague/Getty)


La esperanza recibe el nombre de Milos Teodosic y Sofoklis Schortsanitis. Ambos pasaron por diferentes motivos una mala temporada en Olympiacos el año pasado, no entrando con continuidad en los planes del entrenador, pero el Europeo ha dibujado una perspectiva distinta y lo suficientemente fuerte como para cambiar algunos modelos. El papel del base serbio, sobre todo, ha jugado tal relevancia como para obligar a Yannakis a resetear sus preceptos y comenzar de nuevo. El joven base goza de estatura y presencia física adaptable a la filosofía del equipo, su talento y capacidad para organizar la ofensiva quedaron fuera de toda duda el pasado mes de septiembre. Puede ser la tabla de salvación como relevo en el puesto de base si Beverley no termina de adaptarse. El caso de Schortsanitis es diferente. Su duda procede del físico y en Polonia mostró firmeza y finura, movilidad y resistencia. Sus características de juego hacen de él una pieza de absorción instantánea, sin mayor tiempo de adaptación. Si mantiene esa figura, Yannakis sabrá sacar partido a su físico y será un relevo interesante para Ioannis Bouroussis. El center heleno es el jugador más determinante de este Olympiacos. Ioannis es un pívot completo, capaz de anotar cerca del aro y en la media distancia, incluso desde el triple, perfectamente balanceado su juego ofensivo-defensivo, fuerte, aguerrido, carácter competitivo y dinámico. La joya que más resplandece a orillas del Egeo. Junto a Erazem Lorbek, durante la pasada Euroliga fue una de las notas más refrescantes de los últimos años en la Euroliga. Una referencia para el continente basket. La bulimia mercantil de Olympiacos les llevó a firmar al dúo interior de Maroussi formado por Andreas Glyniadakis y Loukas Mavrokefalides. Ambos realizaron un excelente campeonato griego llevando a su equipo hasta la tercera posición, y el club de El Pireo se fijó en ellos para aportar minutos, sobre todo, en la liga doméstica. Entre los dos se jugarán el último lugar en la rotación de 12 de los rojos para Euroliga.

Montepaschi Siena

La meteórica trayectoria de la sociedad Mens Sana Basket nos lleva a incluir al equipo de Siena entre los candidatos capaces de asaltar la cita de París en el mes de Mayo, el de las flores. Montepaschi es el jardín de Ferdinando Minucci, la sociedad de basket una de sus flores mas esplendorosas. Desde un punto de vista externo se puede tener la tentación de catalogar el camino recorrido de poco menos que milagroso. Cuando uno observa detenidamente la carrera de Minucci al frente de la entidad se contempla que nada procede del azar o la aparición divina, tan solo del trabajo. Mimo y dedicación. Siena es un club que logró asentarse en la primera división italiana a inicios de la década de los ’90. Allí había llegado a la directiva unos años antes como encargado del departamento de marketing Ferdinando Minucci, pasando a convertirse en la máxima referencia deportiva una temporada antes de la consecución del ansiado ascenso. Desde los despachos, el histórico dirigente ha bautizado al club en la modernidad. Con las bases bien asentadas, a inicios de siglo la Mens Sana daba un paso decisivo en su construcción. El buen hacer organizativo y el trabajo captó la atención de una firma histórica en la ciudad. La banca Montepaschi pasaría a convertirse en el patrocinador estable del club de baloncesto y sponsor exclusivo de los éxitos de la entidad a lo largo de su historia. Y es que Siena no ganó su primer trofeo hasta 2002, con la consecución de la Copa Saporta, y su primer trofeo nacional no llegó hasta el scudetto de 2004, conmemorando los diez años de su definitivo ascenso.

Ferdinando Minucci había conseguido situar Siena en el mapa del baloncesto italiano. Mientras el club crecía en la pista bajo el mando de Ergin Ataman o Carlo Recalcati, el dirigente seguía invirtiendo para blindar los cimientos de la institución. Dinero introducido en mejoras y acondicionamientos para las categorías inferiores, Siena ha dominado junto a Benetton los campeonatos inferiores durante esta década en Italia, y se ha seguido de cerca la formación y aprendizaje de sus entrenadores de base y asistentes. De ahí sale la otra parte que ha convertido a Siena en el dominador del baloncesto italiano y un perenne club situado entre los 8 mejores equipos de Europa. Minucci apostó por Simone Pianigiani, técnico que en sus tres años al frente de la primera plantilla ha conquistado tres ligas italianas consecutivas y un acceso a la Final Four. Dos hombres nacidos en Siena guiando los éxitos de la nueva época. Ferdinando Minucci, un hombre del Renacimiento, no solo General Manager sino Director General y Vicepresidente de la entidad, experto en Marketing. Simone Pianigiani, un hijo del nuevo baloncesto en Siena, exitoso, trabajador y en constante aprendizaje.


Terrell McIntyre, la belleza de la Toscana (Foto Euroleague/Getty)

La sólida línea de trabajo llevada a cabo en Siena sigue apostando por la continuidad. Fueron permanentes los rumores de salida y alta cotización de sus mejores hombres durante el verano. Jugadores como Romain Sato, Ksistof Lavrinovic o Terrell McIntyre daban la sensación de poder abandonar Siena en cualquier momento ante ofertas foráneas más jugosas. Pero de nuevo el trabajo por adelantado de la gerencia italiana se antepuso a las ofertas que llegaban hasta la Toscana, y los jugadores continúan vistiendo la camiseta de la Montepaschi. Solo hubo dos bajas con peso significativo en la rotación: Rimantas Kaukenas y Morris Finley. La sustitución de lituano, que ponía rumbo Madrid, era la más complicada. Los italianos se movieron rápido en el mercado y firmaron a Nikos Zisis, procedente de CSKA. Aquí deberíamos hacer un inciso. En teoría Zisis llega a Siena como recambio en el puesto de base para McIntyre y es el todoterreno David Hawkins quien llega para ocupar puesto en el escolta. Es lo que la predisposición titular de Pianigiani y la lógica hace indicar pero que el curso de la temporada puede poner en contraposición. El griego es un exterior similar en su estructura a Kaukenas, 1.95 y fortaleza suficiente para defender escoltas, así como capacidad para poder aportar en el apartado ofensivo alejado del balón, bien desde el tiro o la penetración, siendo la posesión perteneciente a su compañero exterior. El lituano tenía momentos donde orquestaba como teórico base en Siena, polivalente entre el puesto de base y escolta, un rol dado el momento que puede ocupar Zisis, capaz de jugar al lado de McIntyre. Es una característica de la plantilla italiana y del sistema de Pianigiani. Jugadores capaces de aportar en varios puestos y formar diferentes parejas, dejando una rotación principal de ocho jugadores que disponen de bastantes minutos en cancha, básico para tenerlos involucrados e intensos en el juego agresivo que pretende el técnico italiano. El otro fichaje exterior, David Hawkins, también cumple ese perfil. Su fortaleza y potencia física nos habla de un jugador con una huella superior sobre el parquet a lo que indican sus centímetros. Tanto como escolta o alero, las características que Hawkins ha demostrado en sus pasos italianos de Roma y Milán se ajustan como un guante a las señas de identidad sienesas. Velocidad, capacidad ofensiva notable, transición y agresividad en defensa, siempre atento a las líneas de pase, presión sobre el balón y habilidad para robar. A priori es un jugador que encaja en Siena. Su principal laguna, por irregular, que es el tiro exterior debe ser tapada por el propio Zisis, McIntyre y el especialista Henry Domercant, jugador que debe dar un paso más en su segunda temporada a bordo de la Montepaschi. Todo el poderío de los puestos de base y escolta quedará subordinado a lo que ordene el general en pista. El pequeño Terrell McIntyre se ha convertido en uno de los bases referencia del continente y es quien dirige al equipo en pista. Terrell es el buque insignia de lo que Pianigiani pide a sus hombres, con el añadido de ser un terrible competidor y una amenaza ofensiva de primer orden. Clarividente.

Romain Sato es la pieza que desde el puesto de alero une al equipo en su tránsito del juego exterior al interior. Otro hombre que simboliza lo versátil de la plantilla conformada y la flexibilidad que ofrece un arsenal táctico infinito a Pianigiani. Alero indiscutible, su potencia atlética, envergadura y capacidad de sacrificio han llevado a

Shaun Stonerook, clave en los esquemas de Pianigiani (Foto Euroleague/Getty)

Sato a disponer incluso de minutos como ala-pívot, normalmente por exigencias del guión, bien por lesiones o dibujo táctico rival. Esta temporada y dada la riqueza del juego exterior toscano, Sato podría ocupar de forma más habitual puestos interiores. De este modo, ayudaría a que la rotación interior no pareciese tan corta. Pianigiani puede disponer de McIntyre-Zisis-Hawkins en la línea exterior y ocupar el puesto de ala-pívot con Sato, con plena garantía en su funcionamiento. Como opción más que como guión orquestado ya que el puesto de ala-pívot pertenece a Shaun Stonerook, el reflejo de lo que significa McIntyre trasladado al juego interior. Stonerook ofrece a Siena algo muy por encima de la simple estadística. Apenas suele firmar actuaciones anotadoras desbordantes pero el norteamericano aporta una riqueza excepcional en el resto de facetas. En ataque ayuda con su tiro exterior a abrir espacios para las penetraciones exteriores (Hawkins y Zisis decíamos que encajaban en el perfil) y los movimientos de Eze en la pintura, no con un juego desarrollado al poste pero sí atacando el aro con el impresionante físico del que dispone el nigeriano. Mentalmente Stonerook es un jugador superdotado. Visión de juego excelente y alta sensibilidad. Su inteligencia le ayuda no solo a hacer fluir el juego ofensivo sino a ser pieza clave en la defensa de Siena a pesar de sus limitaciones físicas. Atento al robo de balón, la línea de pase y es a menudo el hombre que lanza tras rebote defensivo y con un primer pase magnífico el contraataque habitual de la maquinaria italiana. El tercer hombre interior es Ksistof Lavrinovic. Complemento perfecto tanto para Stonerook como para Eze. Sus opciones de jugar tanto abierto como interior y su calidad técnica hacen de él la principal fuente de anotación bajo aros de la Montepaschi. Tres piezas que encajan a la perfección en un juego interior donde los veteranos Ress y Marconato deberán aportar minutos de descanso. Una plantilla que buscará la Euroliga, la flor más bella que pueda soñar el jardín de Minucci.

CSKA Moscú

Dos aspectos importantísimos han marcado el verano de CSKA y el nuevo rumbo que ha debido adoptar el equipo ruso. Quizá un rumbo que les ha quitado el cartel de favoritos indiscutibles al título a pesar de que siguen manteniendo piezas y parte del espíritu que ha teñido de rojo el último lustro de la Euroliga, con cuatro finales consecutivas y dos títulos, en 2006 y 2008. Por ello, uno no puede apartar la vista y dejarles de citar entre el grupo de candidatos a la Final Four, será por aquello del último aliento de un león malherido. Un núcleo que logró devolver el máximo galardón continental en 2006 a las vitrinas del histórico ruso. Tras 35 años de sequía, recuerdos de Amberes en 1971, en Praga Ettore Messina devolvía el preciado trofeo que culminase la inversión realizada al club rojo. A la primera, de nuevo en una final tras 33 años, recuerdos de Lieja en 1973, el baile de Belov. El técnico italiano ha marcado la parte exitosa de un ciclo que viene prolongándose desde el inicio de siglo. Messina ha certificado con dos títulos europeos su éxito y trabajo al frente de CSKA pero también el desarrollo y la construcción que realizó Dusan Ivkovic tiene cierta presencia en esos triunfos. Ettore abandonaba durante el verano la nave rusa y conducía al club ruso a poner fin a un ciclo triunfal, con cada estructura de la organización impregnada por la esencia del transalpino. No iba a ser un camino sencillo, máxime si la situación económica tornaba adversa. CSKA ha afrontado una reducción presupuestaria que, sumada a la baja de Messina, ha cambiado en parte la faz del cuadro ruso.

Nace la transición como tranquila, procedente de los éxitos recientes y la menor exigencia monetaria. El encargado será un técnico formado en la casa, Eugeny Pashutin. Exjugador y asistente durante cuatro temporadas, recibe el honor de ser nombrado entrenador jefe de CSKA tras haber completado una primera magnífica experiencia al frente de un banquillo, en el Spartak St Petersburgo. Con sus virtudes, defectos y manías aún por descubrir a fondo, Pashutin será el hombre que lleve el peso de ocupar el hueco, ya histórico, dejado por Messina. Sus referencias son inmejorables, garantía de trabajo y de un libro renovado. El sello dejado por Ettore y la labor que desempeñe Pashutin, un año de experiencia como entrenador principal, será uno de los puntos más interesantes de la temporada rusa.


Smodis se mantiene como estrella moscovita (Foto Euroleague/Getty)

El otro punto de referencia y obvio será la plantilla, mezcla de vestigio y obligada renovación, conformada bajo el yugo del recorte presupuestario. CSKA ha mirado hacia el mercado interior para reforzarse principalmente con Kurbanov y Ponkrashov, que regresan al club, y Sokolov, que procede del Unics Kazan. El traspaso de Erazem Lorbek y la confirmación de los problemas físicos de Matjaz Smodis hicieron mirar fuera de sus fronteras a CSKA y ficharon a Ivan Radenovic. Lo que sí continúa formando el esqueleto del equipo rojo es la línea exterior. A pesar de los múltiples acontecidos en verano, JR Holden, Ramunas Siskauskas y Trajan Langdon siguen en la disciplina rusa. Un trío de ases veteranos, experimentados y de calidad contrastada. Serán los jugadores que deban mantener al remozado conjunto a flote en la Euroliga y evitar que la primera temporada de Pashutin en el cargo sea especialmente dura. A nivel de baloncesto y compenetración no ofrece duda alguna la vieja guardia pero el cambio de técnico, la falta de hambre y el reducido nivel de exigencia serán los obstáculos a salvar. En la rotación, Zoran Planinic y la evolución que pueda demostrar Anton Ponkrashov serán los hombres principales para dosificar las fuerzas de un juego exterior veterano. El croata, dada su polivalencia, ofrece multitud de variantes a Pashutin. También por su versatilidad ayudará en el puesto de alero Viktor Khryapa. El jugador ruso terminó la temporada a un nivel alto y su progresión es la noticia que esperan en el seno de la entidad moscovita. Capaz de ocupar puesto de alero y ala-pívot dado su físico y velocidad de ejecución, Khryapa es el comodín de Pashutin. Su conocimiento de juego se convertirá en una ayuda principal para la inexperiencia al alto nivel de parte de los jugadores que completan la plantilla de CSKA.

Dudas que se centran sobremanera en la línea interior. La fuga de Lorbek rumbo a Barcelona tras haber sido una de las noticias mas refrescantes de la Euroliga durante la temporada anterior, siendo el bastión interior principal del subcampeón de Europa en el puesto de “5” después de las prolongadas “ausencias” por diferentes motivos de Savrasenko, Smodis y Morris, ha diezmado la rotación del conjunto ruso. Además,

Khryapa y Siskauskas continuarán liderando al CSKA (Foto Euroleague/Getty)

los permanentes problemas físicos de Matjaz Smodis, llamado a ser el principal referente, ahondan en las dudas que se ciernen. Khryapa deberá volver a una posición que no le es desconocida, ya que la ocupó durante fases de la temporada anterior y ser la principal arma interior moscovita. Junto a él, una pléyade de jugadores jóvenes o por confirmar al máximo nivel que siembran de incógnitas la evolución del elenco interior y el potencial real del equipo ruso dentro de la competición. Eugeny Pashutin se ve obligado a sacar petróleo del trabajo con los jóvenes interiores. Tiene de todo tipo. Jugadores que pueden jugar abiertos y cuya versatilidad es la principal virtud como Vorontsevich y Kurbanov, jugadores que destacan por una labor oscura y aporte de centímetros-kilos cerca del aro como Sokolov, Kaun y Zabelin. Una acumulación de nombres que ofrece más sombras que luces. Pashutin tendrá trabajo con todos ellos, parte en ventaja ya que a alguno de ellos los formó y conocen sus métodos de trabajo de las categorías inferiores de CSKA. Para completar el juego interior el último fichaje deja un halo de esperanza y misterio. Ivan Radenovic es un pívot que puede ocupar ambas posiciones interiores, con espacio y tiempo capaz de amenazar desde el exterior, constante trabajador y una movilidad más que aceptable. Viene de hacer una gran campaña en la segunda competición continental jugando como “5” en Panellinios. Su adaptación a la Euroliga y poder desempeñar funciones de pívot para formar pareja con Khryapa, durante la ausencia de Smodis, le podría otorgar solidez y estabilidad a la zona interior de Pashutin. Descubrir precisamente la labor táctica del nuevo entrenador y ver cómo responde la mezcla producida en la plantilla moscovita entre juventud y veteranía serán los detalles más interesantes. Aquella frase que exigía no subestimar el corazón de un equipo campeón puede ser un buen punto de partida para el renovado proyecto ruso.

Fenerbahçe Ülker-Efes Pilsen

La batalla del Bósforo se presenta apasionante. Las dos potencias turcas, Efes y Fenerbahçe, se han sumergido este verano en una carrera armamentística que ha llevado hasta Estambul a jugadores muy importantes en el concierto europeo para intentar alzarse con el trono de la ciudad y, por consiguiente, tomar el bastón de mando del baloncesto turco. Una lucha de tintes locales que puede lograr, casi como objetivo secundario, devolver a Turquía a una Final Four. Las dos plantillas tienen calidad y amplitud suficientes como para fijarse metas ambiciosas, y en esta Euroliga 09-10 aparecen en el escalón inmediatamente inferior al de los candidatos sólidos. Convertirse en principales animadores de la competición está al alcance de la dualidad turca.

Ambos equipos, a pesar de los buenos augurios, parten desde una posición secundaria, ya que su reciente trayectoria irregular en la Euroliga deja un escenario de dudas a solventar sobre el parquet y desde el trabajo táctico. Presentan trazos distintos entre sí. Fenerbahçe ha atravesado con Tanjevic en su banquillo el mejor momento histórico en la competición, aunque lejos de ser una alternativa real. Su clasificación hace dos temporadas para el Top8 representa el mejor puesto de siempre del club y la campaña pasada logró un puesto entre los mejores dieciséis equipos del continente. Efes Pilsen ha ido a menos en su viaje reciente por la Euroliga. Perenne morada era un puesto entre los ocho mejores equipos para el conjunto cervecero, últimamente descenso prolongado culminado con la eliminación en primera fase de la temporada anterior. Curiosamente y contradictorio a su trayectoria europea, Efes se rehizo durante el año y puso fin al dominio de dos temporadas del Fenerbahçe conquistando la liga turca. Juego de contrastes.


Nachbar, más talento a la plantilla del Efes Pilsen (Foto FIBA Europe/Castoria-Kulbis)

Para intentar poner fin a esta inestabilidad e irregularidad, ambos clubes no han reparado en gastos. Ha sido el Efes quien más ha invertido durante este verano. Los fichajes de Igor Rakocevic y Bostjan Nachbar resonaron profundamente en el continente basket. El escolta serbio llega a Estambul tras completar un sensacional ciclo en la ACB y con el título de mejor artillero de la Euroliga. El versátil jugador esloveno aterriza para intentar sobredimensionar el juego colectivo del conjunto, con su polivalencia, conocimiento de juego y capacidad ofensiva. Al otro lado de la ciudad, los refuerzos tienen nacionalidad norteamericana. Lynn Greer y Tarence Kinsey, ambos con experiencia en Europa, fueron fichados para aportar contundencia y determinación a la juventud presente en la plantilla de Fenerbahçe. Esta pareja de jugadores norteamericanos viene a sustituir el fallido intento, y nueva mirada de Tanjevic hacia el baloncesto italiano, del fichaje de la pareja milagro de Avellino, Marques Green-Devin Smith. La contratación de un jugador de talento como Greer es una apuesta sobre seguro y Kinsey retorna a la disciplina del equipo otomano, ya adaptado al club y a los esquemas de Tanjevic. Otra de las relativas novedades de ambos equipos tiene lugar en el puesto de base. No pueden catalogarse como nuevos fichajes, ya que tanto Kerem Tunceri, procedente del fracaso económico ruso, como Willie Solomon, devuelto de la NBA, se incorporaron para la recta final de la temporada anterior. La línea de contratación ha dibujado dos plantillas poderosas pero diametralmente opuestas.

La diferencia más notable la encontramos en dos vías: la concepción táctica y formación de la plantilla por parte de Tanjevic y Ataman, junto a la distinta apuesta del juego interior. El primer punto hace referencia a la apuesta de ambos técnicos. Fenerbahçe es un conjunto redondo, construido de forma intachable teniendo en cuenta las potencialidades de sus jugadores y muy del gusto de Tanjevic. Mucha polivalencia en una plantilla que permite al entrenador balcánico alternar con varias estructuras. Quintetos extraordinariamente físicos desde Solomon en el puesto de base hasta Asik en el "center" pasando por Preldzic como alero de 2,06 m. Quintetos veloces con la pareja Solomon-Greer en los puestos exteriores y demoledores ofensivamente si añadimos a Giricek en el alero. Un juego interior poderoso y enorme para aportar estabilidad. Además, la satisfacción necesaria y leitmotiv de Tanjevic viendo desarrollar sus apuestas jóvenes, talentos esculpidos con mimo y tiempo. Ergin Ataman presenta una plantilla mas “salvaje”, de rompe y rasga. Posiciones establecidas y roles más rígidos de partida. Exteriores que cuentan con un arsenal ofensivo infinito, la vital posición de ala-pívot abierta donde aparece como clave Nachbar, y los pívot suma de trabajo, contundencia y solidez.

Es el juego interior la segunda principal diferencia entre ambos conjuntos. Fenerbahçe cuenta con una nómina de jóvenes jugadores que vertebran también el juego interior de la nacional turca, exceptuando la figura de Ersan Ilyasova, otrora joya de la cantera del propio Ülker. Potencial inmenso que deberán mostrar en la Euroliga para acompañar al experimentado Mirsad Turckan en su faceta interior. Efes, por su parte, apuesta por un elenco de pívots donde la experiencia y sobriedad son elementos comunes, además de una rotación amplísima provocada por los últimos fichajes de Santiago y Kuqo. A pesar de la ausencia de Kerem Gonlum, el entrenador Ataman mezcla la calidad ofensiva de Nachbar o Kasun con la contundencia de Santiago, Peker y Kuqo. Buscando la seguridad bajo tableros y la intendencia necesaria para el poder ofensivo del juego exterior.

Junto a las situaciones idílicas imaginadas por ambos técnicos con la formación de ambas plantillas, aparecen preguntas e incógnitas que solo la competición podrá resolver. La salud de hombres llamados a ser importantes y que se perdieron gran parte de la temporada anterior. La juventud del juego interior de Fenerbahçe puede ser un impedimento a determinadas alturas de competición. En el Eurobasket respondieron bien Oguz Savas, incluso Erden demostrando progreso en su evolución como jugador, y Omer Asik volviendo a encontrar sensaciones más que positivas tras pasarse la casi completa temporada anterior en el dique seco. Su evolución es uno de los aspectos que marcará el techo del Fenerbahçe. Otro aspecto comprometido será el tráfico de influencias ofensivas. Encontrar qué combinaciones rinden mejor juntas, el reparto del puesto de base entre Solomon y Greer, dos jugadores que requieren minutos para ofrecer su mejor versión, y también la distribución de los lanzamientos a canasta entre los ya citados más Giricek y Kinsey.

Emir Preldzic, ¿la explosión? (Foto Euroleague/Getty)

Para aportar luz, sentido colectivo y ejercer labores de pegamento encontramos al que puede convertirse en, entre tanta estrella, la figura relevante del equipo turco. Emir Preldzic ha tenido un verano tranquilo recuperando problemas físicos, alejado de las competiciones internacionales mientras resuelve asuntos referidos a su nacionalidad y preparándose para una temporada crucial en su carrera. Tras el salvaje proceso de aprendizaje al que fue sometido incluso en partidos de Euroliga, alejado de su natural posición de alero, dirigiendo el juego y control de su equipo desde el puesto de base, sufriendo persiguiendo escoltas de los que era encargado de su defensa, Emir está dispuesto a mostrarse como uno de los mejores aleros de la competición. Dotado de talla, 2.06 metros, envergadura y capacidad atlética suficiente para ser desequilibrante en la posición de “3”, Preldzic aportará buena circulación y desarrollo colectivo procedente de su amplio conocimiento de juego y buena visión, capaz de administrar y llevar el ritmo desde la sombra, oscurecido entre tanto ego exterior. Un alero completo que puede penetrar tras bote con potencia y sin complicaciones, irregular en un tiro exterior sobre el que trabaja y es un aspecto en franca mejoría, así como jugar al poste con clase, talento frágil, haciendo virtud su habitual superioridad en centímetros. La joya oculta de este Fenerbahçe y pieza que puede tornarse en vital para equilibrar el juego y la plantilla turca. El oscuro objeto de deseo de Tanjevic.

Efes suscita aun más preguntas. Un equipo que ha variado de modo más profundo. El puesto de base formado por la pareja nacional Tunceri-Arslan puede parecer escaso para hacer fluir el juego colectivo y, sobre todo, imponer su ritmo en partidos ante rivales poderosos. La plantilla cervecera puede tener un error estructural en su composición. La conexión entre jugadores exteriores mas orientados a la anotación y donde la clarividencia, circulación de balón, no abunda y jugadores interiores dependientes puede hacer desencarrilar al ostentoso equipo creado por el Efes. Mario Kasun o Kaya Peker necesitan que el balón les sea concedido en ventaja para resultar efectivos mientras que el caso de Daniel Santiago es un poco diferente, ya que el portorriqueño puede generar y resolver en individual pero necesita encontrar espacios y recibir balones donde pueda resultar dañino para la defensa rival. Jugará un papel fundamental Bostjan Nachbar, una pieza de características que se asemejan a Preldzic, la cara de la otra moneda, de la otra parte de la ciudad. Durante el pasado Eurobasket, Nachbar ocupó la posición de alero, según la construcción del Efes, con Thornton, Shumpert o Smith pudiendo jugar en el puesto de “3”, el esloveno tendrá su papel principal reservado en la posición de ala-pívot. Necesario para abrir los espacios que antes comentábamos pudiesen pretender Santiago o Kasun. Básico en esquemas que Ataman ha utilizado con un “4” cuyo hábitat es la línea de triple como norma. Recuerdos de su etapa en Siena por donde pasaron Milenko Topic, Mirsad Turckan y momentos en los que Mikhalis Kakiouzis ocupaba también esa posición. Junto a un alero con capacidad para jugar al poste y hacer circular el balón desde los desequilibrios generados. En Siena era Mindaugas Zukauskas, en Estambul cuenta con Thornton. Ahí Nachbar jugará un papel fundamental. Con su tiro exterior, su visión de juego y acompasando sus movimientos a los de Bootsy, cómodo jugando en el poste bajo y capaz de generar juego en esas situaciones. De esta conexión que pasará a formar parte del libreto principal de Ataman podrán resolverse buena parte de los problemas que Efes puede encontrar en su circulación y fluidez ofensiva. El rol del esloveno se antoja decisivo. Por su resolución individual y su aplicación colectiva.

En un escalafón inferior, como outsiders, afrontan los reforzados conjuntos turcos la presente edición de la Euroliga. Personalmente y, tomándome una pequeña licencia, quería hacer una pequeña mención para el Maccabi Tel Aviv, otro equipo que dependiendo de su compenetración y ajustes que efectúe Pini Gershon puede ser un candidato a luchar por la Final Four. Lo que a buen seguro prometen es espectáculo y un vendaval ofensivo que se alimenta del constante dinamismo y la exuberancia de alguna de sus piezas. Además, vestido de amarillo, juega Chuck Eidson, argumento suficiente, uno de esos talentos en los que merece la pena detener la vista. Su dúo con Alan Anderson, potencial infinito, promete ser una de las atracciones de esta Euroliga. Tengan un gesto hacia ellos y disfruten.

Imanol Martínez
(Redactor independiente)

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