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El CSKA Moscú acrecenta su leyenda (77-91)
¡El CSKA Moscú reina de nuevo en Europa! Sexto título para el poderoso conjunto ruso al imponerse por 77-91 a un desacertado Maccabi Tel Aviv. Trajan Langdon (21 puntos y 7 rebotes) fue el mejor de los nuevos campeones de Europa


El CSKA Moscú se ha proclamado campeón de la Euroliga al derrotar con autoridad al Maccabi (Foto Euroleague/Getty)

  • Ettore Messina: "Ha sido una gran final"

  • Zvi Sherf: "A nadie le gusta perder"

  • Estadística del partido


  • Madrid, 4 Mayo 2008.- ¡El CSKA Moscú vuelve a reinar en Europa! El conjunto ruso superó con autoridad (77-91) a un bravo pero desacertado Maccabi, trasladando a sus vitrinas su sexto título de la máxima competición continental, el segundo en una década prodigiosa.

    El CSKA dio una demostración de solidez y seguridad. Aguantó el vendaval de un Maccabi pleno de coraje y deseo en la primera mitad e impuso su ritmo y calidad tras el descanso, en 20 minutos de dominio absoluto y brillo de sus innumerables estrellas.

    Porque todos jugaron como saben: Holden, Papaloukas y Smodis sacaron su talento y muñeca en los momentos más oportunos, Andersen dio destellos de calidad, Siskauskas ejerció muchos minutos de líder y Langdon... Langdon marcó diferencias. Sus 14 puntos en la primera mitad (4/4 en triples) sostuvieron al CSKA en los momentos más difíciles, acabando con 21 tantos, 7 rebotes y 33 de valoración. Estelar.

    Con esta coronación, el CSKA Moscú confirma un equipo de leyenda. La base de la actual plantilla ha disputado seis Final Four consecutivas, disputaba su tercera final seguida, levanta su segundo título... y no se vislumbra final con la renovación de Ettore Messina, pilar básico en el exitoso engranaje moscovita.

    Juego veloz e igualdad para empezar
    El Maccabi Tel Aviv imprimió un juego veloz desde el primer minuto. Tanto que su acelerón inicial valió un 5-0 para jolgorio de los casi 7.000 aficionados macabeos en unas gradas con marcado color amarillo. Pero lo cierto es que la salida israelí tuvo rápida respuesta rusa y el partido cambió rápidamente de tornas, una vez Trajan Langdon empezó a castigar a su rival desde larga distancia: 10-16.

    Sin embargo, el poder interior de Esteban Batista y la efectividad del joven Omri Casspi permitieron al Maccabi cambiar la dinámica, salvar el primer cuarto (21-22) y mandar en el segundo (29-27)... hasta que Langdon volvió a armar su fusil. Dos triples casi consecutivos, 14 puntos con 4/4 en triples y parcial 2-11 que amenazaba con romper el electrónico: 31-38. Pero una vez más el ímpetu del Maccabi golpeaba de nuevo e igualaba a 38, un par de minutos antes de enfilar el descanso con 41-42.

    El CSKA impone su ritmo y rompe el partido
    El tercer periodo comenzó con dos triples de Holden, marcando el territorio para un CSKA Moscú que no quería sustos. Pero lo más importante no era esa diferencia de siete tantos, sino el ritmo y las sensaciones. El CSKA parecía haber llevado por fin el encuentro a su terreno, con un juego más lento y trabado; estaba en su salsa.

    El Maccabi no sabía a que atenerse. No hallaba soluciones en estático, no lograba posiciones cómodas en el tiro exterior y Vujcic, otrora determinante, estaba desaparecido con apenas dos puntos (los dos primeros del encuentro, todo sea dicho). El backcourt se resumía en Bynum: Halperin, Alex García, Cummings y Sharp sumaban... cero puntos. Y el CSKA Moscú se escapaba (47-56) en una dinámica que sólo un triple del omnipresente Bynum mitigaba al final del tercer periodo: 57-63.


    Vídeo del partido (Euroleague.net)


    El CSKA aprieta e impide cualquier atisbo de remontada
    Sin embargo, el arsenal ofensivo del CSKA Moscú es abrumador y se nota. Siskauskas enfrió con un triple el intento de reacción israelí, dos tiros libres de Smodis apretaron un poco más la soga al elevar la renta por encima de la decena, y un triple del esloveno certificó la superioridad rusa: 57-71 a falta de 6:40.

    El Maccabi tardó casi cinco minutos en estrenar su casillero en el último cuarto... y ya era demasiado tarde. El marcador pesaba como una losa (57-73) y el título apuntaba ya con claridad a las nutridas vitrinas del CSKA Moscú. Y pese a los intentos de un Maccabi con mucha alma y poco acierto, Papaloukas se encargó de confirmar el 77-91 final.

    Pablo Malo de Molina
    @MalodeMolinaACB
    ACB.COM

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