Crónica

El calor de Beaubois y el frío de Vildoza golpean primero (90-94)
El KIROLBET Baskonia no va de farol. En su versión más inspirada, puso el 0-1 en el Playoff Final contra el Real Madrid (90-94), despegando desde el tercer periodo. El calor de Beaubois (9 puntos seguidos) y la frialdad de Vildoza (16) brillaron en plena actuación coral de un equipo que se pone a 2 pasos de su sueño

ACB Photo/E. Cobos


Redacción, 13 Jun. 2018.- Este KIROLBET Baskonia quiere el título. Este KIROLBET Baskonia va a por la gloria. Lejos de conformarse con regresar a una final tras 8 años de ausencia, los de Pedro Martínez estrenaron el Playoff Final con una exhibición de recursos frente a un Real Madrid que encadenaba 16 victorias ligueras en casa y que ahora deberá recuperar el factor cancha para poder levantar el título.

Los vitorianos marcaron el ritmo, adaptádose a las circunstancias del juego en todo momento. Cómodos en el ritmo lento del inicio (16-19), sin perder la fe tras la remontada blanca al descanso (39-39) y brillantes después de pasar por vestuarios. 9 puntos seguidos de Beaubois hicieron soñar antes del último cuarto (59-67), antes de que Carroll pareciera cambiar el signo del partido a base de triples.

Con 81-78 a tres minutos del final, los locales se quedaron sin ideas, todo lo contrario de un KIROLBET Baskonia que se puso en manos de Vildoza, que presentó su candidatura a argentino de leyenda en Vitoria con una sobriedad extraordinaria, sentenciando desde la personal y poniendo a los suyos a dos pasos de hacer historia.

Un equipo frente a Tavares

Jamás un partido con solo dos puntos le hizo tan feliz. Felipe Reyes viajaba en el tiempo hasta 2005, allá donde Herreros marcó un antes y un después en las retinas, recordando que él fue testigo de la última vez que se vieron ambos equipos en un Playoff Final. En el otro lado de la cancha, Huertas prefería recordar aquel mágico 2010 baskonista, cuando llevó las riendas del último triunfo vitoriano contra los blancos en un Playoff como antesala de la mágica final contra Barça Lassa. 0-3 al favorito. "Y tengo sensaciones similares ahora", añadía en la previa, deseando ser profético.

(ACB Photo/E.Cobos)


Ni los 40 segundos iniciales, con 4-0 local, cambió esa confianza en el KIROLBET Baskonia. Vildoza anotaba desde lejos, simbólico estreno, Poirier adelantaba a los suyos y el tempo se lo quedaba el conjunto visitante, al que solo Tavares encontraba réplica. Qué minutos los del caboverdiano. Qué Playoff. Qué año. El 75% de acierto que presentó en cuartos y semifinales se quedaba corto comparado con su 4/4 para saludar al partido. Tres rebotes, una asistencia, 13 de valoración en 8 minutos... y barra libre de intimidación para sostener a su equipo (10-9, m.5).

Empero, había más alternativas en el equipo de Vitoria. Timma metía todo lo que llegaba desde el exterior, Diop mostraba su versión más aguerrida y Huertas daba mordiscos sin preguntar. El último, en forma de triple, permitió que los baskonistas finalizaran el primer cuarto con un resultado más pequeño (17-19) que las sensaciones mostradas. El primer golpe lo habían dado ellos. El último también llevaría su firma.

La alarma era el aviso

La alarma en el Real Madrid no era caer por dos puntos. Ni siquiera ver al impulsivo Doncic desquiciado (-4 en el primer cuarto, con 0/4 en el tiro) y pagándolo con su camiseta, sino más bien haber caído en la telaraña de su rival, jugando al compás baskonista. Su ritmo, su propuesta, su pizarra. Gélido en la primera mitad, destellos intermitentes y siempre a remolque de un conjunto más regular y constante en este arranque de Playoff Final.

(ACB Photo/E. Cobos)


El 1/10 triplista de los locales dolía más en el WiZink viendo a Timma anotar con tanta facilidad desde el 6,75. Si además Poirier hacía estragos en la pintura rival y Janning culminaba el 0-6 de parcial, encender la alarma era ya una necesidad (24-31, m.17). Apareció Carroll, siempre él, con un triple que dio paso a una fase de poco ritmo, con más tiros libres que juego, que acabó beneficiando al Real Madrid, que picotazo a picotazo iba bajando su desventaja.

El tiro de Jaycee, los primeros puntos de Ayón y Campazzo, el aviso de Reyes y el primer guiño claro de Luka Doncic, que paraba el tiempo en su penetración. Rectificado en el aire, cambio de mano, canastón con la izquierda y partido empatado (39-39) al descanso. Un 10-4 sin alardes, en un par de minutos, para aterrar más que nunca a su oponente. Si en 20 minutos grises se había agarrado así al partido, su despertar podía ser devastador. Por si las moscas, los baskonistas escondieron el despertador. Su verdadera alarma sería el 0-1.

Beaubois proclama anarquía

El frío de los dos primeros cuartos pasó a mejor vida nada más comenzar el tercero. El vapor lo ponía Voigtmann, que retaba a Tavares a salir fuera a defenderle. "Si me dejas espacio, anotaré de tres. Si vienes, penetraré". El abecé del interior con tiro. Y qué tiro. Dos lanzamientos exteriores del alemán obligaban al Real Madrid a esmerarse cuando volvió a verse 6 abajo (43-49, m.23).

ACB Photo/E. Cobos


No se ponía nervioso el campeón de Europa, otra vez capaz de cambiar todo un escenario en cuestión de minutos, en cuestión de segundos. Un crossover de Doncic como si su defensor hubiera sido Russell en Utah '98, dos tiros libres del propio esloveno y un triple de Causeur para verse, en el ecuador del periodo, por fin por delante (50-49). Y por poco tiempo, por más que Tavares sacara músculo tras su 2+1 y volviera a encadenar varias acciones de puro líder (56-55, m.27).

El encuentro, ahora sí, sentía calor. Nadie más cómodo que Rodrigue Beaubois con el nuevo escenario. Nació en Pointe-à-Pitre, allá por Guadalupe, donde el Caribe es más Caribe. Tierra de cacao, azúcar, café y bananas. Tierra orgullosa de ex futbolista Thuram, de Laura Flessel-Colovic y Patricia Girard, heroínas con medalla olímpica, y de un Beaubois capaz de reinar en repúblicas o de convertir el orden en la más locada anarquía. Hoy tocaba lo segundo. Un triple, una de dos. Cinco puntos seguidos que se convirtieron en siete, tras una penetración imposible, con cambio de mano, de las que se aprecian mejor a cámara lenta. Y de los siete a los nueve, tras un contraataque letal para convencer por fin al Real Madrid de que este duelo olía a Baskonia desde el primer minuto.

Si hubo alguna duda, el triple de Janning desde 8 metros y sobre la bocina, sonaba a pura certeza: 59-67. Beaubois acababa de romper el partido liderando ese 2-12. O, al menos, eso parecía entonces.

Vildoza se atreve a soñar

Con el orgullo herido por los 28 puntos recibidos, el campeón de la regular tiró de amor propio para saludar al último cuarto con 5 puntos en menos de un minuto, un parcial devuelto por Poirier y Shengelia en el mismo lapso de tiempo. Del 5-0 al 0-5... y de ahí nuevamente al 7-0, con Llull poniendo de pie el pabellón blanco merced a un triple en carrera (70-72,m.34) cargado de explosivos.

(ACB Photo/E. Cobos)


El choque entró en una fase apasionante, en un intercambio sin piedad, donde los méritos eclipsaban los fallos y los héroes hacían mucho más ruido que los desaparecidos en combate. No eran pocos. Jaycee se ponía la capa con canastas de todos los colores -20 puntos y 5 triples- y Vildoza, con la templaza de un veterano (16 puntos y 8/8 en tiros libres en 18 minutos) mantenía con vida a los suyos con tanta frialdad como grandeza. No obstante, en mitad de la catarsis Carroll, un triple de Taylor adelantó -por última vez- a un Real Madrid que por primera vez se sintió capaz de llevarse el encuentro.

81-79 a falta de tres minutos, con dos tiros libres para Fernández. 17-7 de parcial en un abrir y cerrar de ojos. El rival con dudas. Y, sin embargo, el último momento de alegría blanca, que desde que Rudy falló el primero de sus tiros libres se quedó sin ideas hasta el bocinazo final. Dos faltas infantiles de Ayón y su precio pagado en puntos. Shengelia dando un paso al frente que sus compañeros anhelaban, un par de tiros libres fallados por el propio mexicano y nuevamente Tornike al rescate, robándole un rebote ofensivo a tres rivales para poner el +4 a falta de 24 segundos.

Cuando, a continuación, Thompkins erró su intento, el banquillo baskonista ya celebraba el 0-1, más claro aún tras otro par de tiros libres con hielo del concentrado Vildoza, si bien tardó en hacerse realidad a causa de dos triples imponentes de Llull y Campazzo. Con 90-92 y 4 segundos por disputarse, llegaron demasiado tarde, como demostró Beaubois culminando desde la personal la revolución que él mismo había iniciado. Era un 90-94. Era un primer golpe en la mesa en la serie, rompiendo la racha de 16 triunfos seguidos de aquel que, simplemente, ya no tiene factor cancha. Era reivindicación propia frente a un Real Madrid que prefiere pensar que el año pasado empezó ganando y acabó sin título. Y era, por encima de todo, un alimento más a aquella sensación inicial de Huertas, mitad deseo, mitad recuerdo, de que todas las gestas ligueras llegaron en forma de 0-3, como si así se saboreara más. El calor y el frío unidos contra la tempestad blanca. Vitoria sueña.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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